Capitán
Sarmiento. El papa Francisco asumió su
pontificado en la ceremonia del martes y el padre Rogelio Vázquez, de la
parroquia San Carlos Borromeo, destacó el acompañamiento desde este país. “Fue emocionante, la gente reunida en Plaza
de Mayo fue una delicadeza, ahí estaban todos reunidos para celebrar a
Francisco y a la Iglesia”.
El
momento del anuncio lo encontró expectante y le resultó difícil de asimilar,
“el encargado de anunciarlo fue un cardenal con mal de Parkinson, un ángel un
poco en decadencia, lo hizo de un modo bastante mal, empezó a decir ‘Jorgius
Marius’, pensé que entre tantos
cardenales solo podía haber un Jorge Mario, y cuando dijo Bergoglio,
bueno...” La elección de los cardenales
(“y del Espíritu Santo”), promueve “una renovación que viene desde el fin del
mundo, como dice el mismo Papa”.
Quien
hoy es Francisco, “va a continuar con la misma humildad y sencillez con las que
anduvo por aquí”, básicamente, “un hombre que ha andado en todos los ámbitos, ilustrado,
callejero, tuve oportunidad de
encontrarlo, contesta las cartas de puño y letra”. Además, “un cura que se maneja en todos los
ámbitos y en cada uno dice la palabra oportuna, nunca habla de más ni de menos;
de alguna manera, un aporte de los argentinos al mundo y a la Iglesia”. El habitual pedido de Bergoglio de que recen
por él, “lo necesita ahora más que nunca, está en un sitio de poder desde donde
quiere comunicar su modo de entender las cosas”. De apariencia frágil (“pero con gran fuerza
interior”), la orden jesuita que eligió para encaminar su vocación lo define,
“la de San Ignacio de Loyola, una orden severa, comprometida”. Basado en esto, “a Bergoglio no le va a
temblar la mano para hacer lo que tenga que hacer”, pero no solo, “el papa
Francisco nos compromete a todos a ser mejores cristianos, mejores
personas”.
