Forzaron la puerta. Fue durante la tarde
San Antonio de Areco. En
la tarde del sábado 16 la familia Fernández, domiciliada en Alvear 636, sufrió
un robo en el momento en que se ausentaron de la casa por unas 3 horas. En un
primer momento no se sintieron acompañados por el personal policial, aun cuando
la policía explicó a los medios que la demora en la llegada de la división de
rastros es algo lógico debido a que tiene a su cargo dieciocho partidos.
El subcomisario Eduardo Lacomette
informó que alrededor de las 17.55, un móvil que pasaba por Alvear fue alertado por una señora sobre el ingreso
de ladrones a su vivienda, “el efectivo a cargo del móvil desciende y realiza
una requisa en el lugar y observa desorden en distintos ambientes, avisa a la Comisaría desde donde se informa al agente fiscal (…) quien dispone
que se preserve el lugar, que nadie toque nada hasta la llegada de Policía
Científica”.
Lacomette explicó ante la consulta,
que en un caso así no era necesaria la presencia policial en el lugar para la
preservación de la escena, “teniendo en cuenta que no hay terceros o ajenos al
hecho del robo, se les puede indicar que no toquen nada hasta el arribo de la Policía
Científica ”. La demora en la
llegada de esa División se debió a que debieron atender otros hechos en
Navarro, 9 de Julio y Mercedes.
“Le robaron todo a los chicos”
Gustavo Fernández, propietario de la
casa, explicó a los medios, a quienes convocó poco después de enterado del
robo, “estaba trabajando y me llama mi señora a las 17.55, diciendo que la
puerta estaba forzada, entraron y vieron que había ingresado gente, la ventana
del fondo estaba abierta, los dos dormitorios revueltos. Llegué a casa 18.05, y
el policía me estaba mirando, yo, de mal modo, le dije si no se iba a bajar”.
Al ver Fernández la ventana
posterior abierta, dedujo que cuando ingresó su familia a la vivienda los
ladrones habrían escapado por el fondo, por lo que tomó su moto y salió a
recorrer el barrio, incluso fue hasta la Terminal de micros, “a ver si veía algo (…) pero que puedo hacer yo”,
se preguntó ya que no es esa su función.
Al regresar a su casa se enteró que
debía ir a la Comisaría
a hacer la denuncia, “no sabía qué me habían robado todavía. Después vi que
faltaban dos notebooks, plata no teníamos, hacia unos días que habíamos vuelto
de vacaciones (…) por lo que más impotencia siento es que le robaron todo a los
chicos, la Playstation , las mochilas con los útiles. No se llevaron un proyector
que tengo”.
Con los nervios del momento, ya que
llamó a los medios alrededor de una hora después de enterado de lo ocurrido, no
estaba conforme con la contención policial, “no llegaron más móviles”. El tema
del arribo de los peritos de rastros que se demoraba lo llenó de malestar, ya
que no podía cerrar la puerta de su casa, y ya había sufrido tiempo atrás un
robo en la vivienda y su hija había tenido que ser asistida por un psicólogo
por el trauma generado, “y con esto”, imaginó el temor de sus hijos.