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jueves, 14 de febrero de 2013

Joven padece enfermedad sin diagnóstico desde hace casi 2 meses


Sería un virus que no pueden identificar
San Antonio de Areco. Nora  Cabrera, madre de Juan José Leuzzi (16), relató el largo padecer de su hijo, desde que de manera súbita comenzó con fiebre alta el 18 de diciembre pasado y así un peregrinar por distintos centros de salud que no logran detectar la enfermedad que le ha generado un importante deterioro. Aparentemente se trataría de un virus que no pueden identificar, y recién desde hace muy pocos días ha mostrado una mejoría.


Nora comentó que en esa fecha de diciembre Juan José presentó de 38 a 40 grados de fiebre, el primer diagnóstico en San Antonio de Areco fue una angina, ya que presentaba la garganta enrojecida, el antibiótico recetado no surtió efecto por lo que regresó al Hospital con mucha fiebre dos días después, le colocaron suero y le realizaron análisis y a continuación lo internaron. Al día siguiente le indicaron a la familia que se lo debía trasladar de urgencia porque tenía un padecimiento grave, sin especificarle cuál era –tiempo después alguien le comentó a Nora que las sospechas habían sido de leucemia-.
Así pasaron a un sanatorio de la localidad de San Miguel donde estuvo 14 días, la mayor parte de ellos con respirador, “le hicieron estudios de todo tipo, hasta del Dengue –ya que era la sospecha más fuerte-, meningitis, y no es nada de eso”. Desde allí lo derivaron al Hospital Italiano de La Plata donde ya lleva un mes. “Sigue en Terapia, si bien evolucionó un poco, no tengo diagnóstico. Habría sido un virus que entró y salió y dejó secuelas, no mueve las manos ni los pies. Le hicieron una traqueotomía por infección pulmonar ya que debieron sacarle el respirador para que no le afectara las cuerdas vocales”.
Los análisis diarios no ayudan al diagnóstico, “todo sale negativo”. Este padecimiento le ha generado una gran pérdida de peso. Si bien temen consecuencias neurológicas, “no está todo dicho”, señala Nora, ya que José comprende lo que se le dice, responde con señas y en los últimos días le sacan el respirador durante varias horas diarias y puede sentarse en la cama y hasta comer.
A medida que evolucione favorablemente será trasladado a una habitación común, para luego ser derivado a un lugar más cercano a su domicilio, ya que deberá hacer rehabilitación. Se necesita “mucha paciencia, porque su adelanto va a paso de hormiga”.
El papá de José Luis, José, es agente municipal, por lo que están cubiertos por la obra social IOMA. De todos modos deben enfrentar distintos gastos e incomodidades en este prolongado padecimiento de José Luis, un joven que hasta ese 18 de diciembre no había tenido grandes problemas de salud. Alumno de la Escuela Técnica, desarrollaba una actividad común a todo chico de su edad hasta la aparición súbita de la fiebre.