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viernes, 15 de febrero de 2013

Inconvenientes por anomalías en el sistema


Sube o no Sube
San Andrés de Giles.  Quienes se trasladan desde esta ciudad  a Luján o a algún punto intermedio mediante la empresa de transporte La Isleña no viajan sino que padecen el recorrido, sobre todo si recurren al colectivo de las 7 de la mañana,  que de Carmen de Areco hacia Luján ya viene con su capacidad cubierta.   



Gaspar Galimani, un usuario que no se resigna a este maltrato, comentó que hasta el momento no ha dado resultado su intento de contactarse con el intendente Luis Ghione para conseguir que la empresa readopte la medida de poner colectivos de refuerzo en   horarios pico. “No logramos hablar tampoco con el secretario para manifestarle lo que estamos viviendo”.
El que la empresa quite el refuerzo del servicio desconociendo su compromiso con el usuario, Galimani lo atribuye a la política kirchnerista, “les recortaron el subsidio que reciben del Gobierno”.  Por otro lado, “la tarjeta Sube trae sus consecuencias, el Gobierno no deposita el dinero en tiempo y forma”.    Según le explicaron,  “el dinero de Sube va al Gobierno y el tercer día hábil el Gobierno se lo acredita a la empresa”.  Sin cumplir el Gobierno con este lapso, los choferes no reciben su salario en tiempo y forma y recurren a paros, como ocurrió el último jueves 7.   “No es la primera vez que han parado, por lo visto hay una ‘bicicleta’ en el medio”, concluye Galimani.  Siendo que por uno u otro motivo la falla en el transporte público es una realidad instalada, desearía un mayor compromiso de Ghione, “acá el intendente tiene que tomar la posta”.  
Su reclamo a Guillermo Migoya, jefe de Tráfico de la compañía La Isleña, no da   resultado, “le comenté que  la gente viaja todos los días a trabajar, no va a Luján a hacer turismo, a pasear”. 
Quitado ese refuerzo,  “el colectivo ya viene completo, todos sentaditos, desde Carmen, y obviamente, las cincuenta personas -menos no-  que subimos en Giles, paraditos”.  El problema se repite al regreso, “a la vuelta es un caos; a la ida y a la vuelta hay que poner más servicios”. Y también en otros horarios durante el día, “a las 10 de la mañana también se viaja parado”. 
Por testimonios, Galimani sabe que al vecino de Carmen tampoco le resulta fácil, a cambio del pago de su boleto, aspirar a un asiento.  “Un pasajero me contaba que llega antes a la terminal para lograr un asiento que después tiene que ceder ante una persona mayor o una señora embarazada; no va a hacerse el dormido, como hacen nuestros queridos estudiantes que van a la facultad”.  
Sin servicios de refuerzo (“Giles creció casi el  triple, y eso lo sabe todo el mundo”), Galimani desearía que los concejales y el intendente no permanecieran ajenos, “uno paga el pasaje para viajar sentado; tendrían que acercarse a la terminal en cualquier momento del día y que vean las condiciones en que viajamos”.  Galimani reconoce que tampoco es fácil el trabajo de los choferes, “con el tema de la obra van más por la banquina que por la ruta, la ruta 7 está colapsada, es indudable que tenemos un Dios aparte”.