PRIMERA FILA - La verdad bien escrita - Alsina 394 (2760) San Antonio de Areco - Buenos Aires - Argentina - infoprimerafila@gmail.com

viernes, 21 de diciembre de 2012

Vecinos de Güiraldes y Vieytes castigados por la mugre


En el año hubo dos operativos de limpieza
San Antonio de Areco. Vecinos de la avenida Güiraldes se ven afectados no solo por los baches que presentaba ese bulevar y algunas de las calles adyacentes, sino por la falta de limpieza que genera la acumulación de tanta tierra en los cordones donde incluso crecen hierbas. La tierra se incrementa por el paso de camiones y vehículos provenientes de la zona y de la Ruta 31, lo que obliga a los vecinos a mantener sus ventanas cerradas a pesar del calor. 


Las quejas también se refieren a las altas velocidades que los vehículos alcanzan aun con el mal estado de la calzada, y los riesgos de accidentes graves que esto acarrea, lo cual no está sujeto a ningún tipo de control regular al tránsito. Un combo que se completa con la proliferación de alimñas.
Marcela, vecina de Güiraldes (en reconstrucción) entre Irigoyen y Azcuénaga, se queja de la cantidad de pozos que presenta Azcuénaga, lo que hace que decidan no transitar por allí con su auto, por temor a romperlo. En cuanto a la limpieza, señaló que los barrenderos pasan solo cuando se corta el pasto – en el año no ha sucedido más de 2 veces-. “En general están sucios los cordones, hastan con pasto crecido”. Teme por las consecuencias de las altas velocidades con las que transitan por allí autos, camionetas, colectivos y camiones. Los reclamos no han dado resultado.
“Te dicen que sí pero no vienen a barrer”
Rubén, de Güiraldes y Vieytes, coincide en las quejas, “es horrible, no barren acá, pasan muy poco, sí cortan el pasto y cuando lo juntan barren, si no, no, y estamos al día con los impuestos”, lamenta. Los vecinos toman la limpieza en sus manos, incluso el juntar ramas  y hojas, porque si bien el recolector de basura pasa diariamente, no lo hace el chinchorro, “por ahí viene”, dijo refiriéndose al paso demorado de ese vehículo. Acerca de la tierra acumulada en los cordones, su permanencia en el lugar hace que “hasta crezca pasto ahí”. En referencia a los reclamos comenta, “te dicen que sí, pero no vienen a barrer”.
Con respecto a la velocidad con que transitan los vehículos, cree que la solución sería colocar lomos de burro, “es una esquina muy peligrosa, hay mucha gente del barrio que va y viene, los camiones cargados no frenan”, espera una solución antes de que tengan que lamentar víctimas.
“Bronca y vergüenza”
Emilce es propietaria de un negocio en la zona y siente “bronca y vergüenza” porque no puede controlar el ingreso de tierra constante al local y el hecho de que no pueda entregar mercadería alguna a sus clientes sin que esté cubierta de polvo, “te da cosa, entrás a otros negocios y está todo impecable y yo tapada de tierra”. Está en el barrio desde hace 2 meses, “y nunca vi que barrieran” mientras señala un colchón de polvo y barro de 15 centímetros de grosor… abajo existiría asfalto, dicen los memoriosos.
Mariano, quien vive muy cerca de Vieytes, está cansado de la cantidad de tierra con que deben vivir, “no se puede dejar las ventanas abiertas, uno vive encerrado. Está todo sucio, no barren jamás la calle. Tenemos los servicios al día y las calles son un desastre”. El tránsito constante, principalmente durante la noche, no les permite conciliar el sueño, los camiones, las motos corriendo picadas, son algo habitual. “Es una esquina muy complicada, los camiones y los chicos del barrio en bicicleta es una combinación peligrosa”. Cree que un lomo de burro mejoraría la situación. Las quejas realizadas hasta el momento no han encontrado respuesta.
José Luis habita la zona de Vieytes entre Güiraldes y Pellegrini, y lamenta el exceso de tierra y el tránsito a gran velocidad durante el día y la noche, “esto es un peligro”. En cuanto a la limpieza señaló, “pasó una vez la máquina a la noche y después no pasó más”. El pedido de un lomo de burro no prosperó hasta el momento.
“La barredora pasa a las perdidas”
Clemente, quien vive en Vieytes, casi Pellegrini, coincide con sus vecinos en la peligrosidad de la zona, el tránsito constante, altas velocidades, chicos que se desplazan a la escuela se conjugan para que el riesgo sea diario. Si bien paga sus impuestos, la calle “está siempre muy sucia, la barredora pasa a las perdidas, 2 o tres veces al año, cuando en esta calle sería necesario que se barra al menos 2 veces por semana  ”, pero a pesar de la situación que le molesta quiere darle tiempo a la actual Gestión antes de juzgar, “le dije un día (al Intendente), si en 4 años hacés el 30 por ciento de lo que anunciás, sos un campeón. Espero que salga todo bien”.
“Somos alérgicos”
Tita, con un comercio en Vieytes y Pellegrini, considera a esa esquina como “lo peor, no pasa el barrendero, no limpian nunca la calle, la tenemos que limpiar nosotros, no se puede vivir con la tierra que vuela, el paso de los camiones es un desastre igual que los autos y motos a altas velocidades. No quieren construir una loma de burro, la pedí muchas veces pero no la hacen”, dijo cansada de esa situación y subrayando que paga las tasas.
La tierra reinante le genera inconvenientes, “ayer con el calor tuvimos que tener la puerta cerrada todo el día, somos alérgicos, eso te hace muy mal”.  Además recordó la presencia de pozos, y la falta de controles en el tránsito, “las motos pasan que te hacen temblar”, lamentó mientras alzaba la voz ante el paso de tres camiones consecutivos que impidieron la conversación por el ruido, e interrumpieron la visión por la nube de polvo que dejaron tras de sí.
Inspectores y barrenderos brillan por la ausencia. Urbanidad para todos… y todas
Esta situación documentada se repite en varios puntos del poblado, como por ejemplo en varios tramos comprendidos por avenida Smith y Quetgles.