Capitán
Sarmiento. Una peluquería ubicada sobre
la avenida Juan Manuel de Rosas fue
objeto de robo en la madrugada del 24 y Mónica Pomatti, su propietaria, comentó
que a la mañana de ese día, al abrir el
local, encontró la puerta violentada y constató el faltante de elementos.
“La puerta estaba rota, como que metieron una
barreta y rompieron el vidrio”, relata Pomatti.
Los ladrones se llevaron
productos de belleza e instrumentos de trabajo, “por lo que robaron,
para mí son rateros y rateras, que vayan a laburar”. Entre el faltante, “un
secador de pelo que es carísimo, un planchita, una buclera, una máquina de
cortar el pelo, cosas que tuve que comprar y que van a vender seguro”. A esto debe agregar la reparación de la
puerta, “el gasto de todo lo que tuve que arreglar, vino el herrero, el vidriero, el cerrajero,
son todos gastos pero a estos chorros no les importa nada”.
El
desempeño de la fuerza policial no la conforma, “la policía científica vino a
levantar huellas pero ya pasadas las doce horas, cuando ya no sirve para nada,
me sentí defraudada”. Sin la respuesta
esperada, “los chorros no te dejan progresar, trabajar tranquilo, están
jodiendo a la gente, y la policía no hace nada”. Su consejo, “hacer la denuncia directamente
en la Ayudantía Fiscal, parece que es la
que mueve a la policía”. El hecho la
desestabiliza, “siento mucha bronca e impotencia, anoche no pude dormir,
escuchaba ruidos por todos lados y hoy vine temprano pensando en si no habría
pasado algo”.
