Coppa: “Tenemos que poner en palabras lo que nos duele tanto”
San Antonio de Areco. Como cada año, la Comisión Permanente
de Recuerdo de los Mártires Palotinos, organizó el acto para homenajear a los
sacerdotes Alfredo Kelly, Alfredo Leaden, Pedro Duffau y los seminaristas
Emilio Barletti y Salvador Barbeito, asesinados el 4 de julio de 1976 en la
parroquia San Patricio del barrio de Belgrano a manos de la dictadura instalada
en el país en ese momento.
La conmemoración de esta
fecha -que está muy ligada afectivamente a los arequeros por la relación con el
padre Kelly como párroco de San Patricio de Areco y por el hecho de que Emilio
Barletti fuera oriundo de esta localidad-, se dividió en dos días: el sábado 7 de julio se realizó un responso y
ofrendas florales en la tumba de Emilio,
el domingo 8 una misa en San Patricio y, al mediodía, el acto en la Plazoleta Mártires
Palotinos, Alvear y Ruta 8.
El programa en su momento
central en la Plazoleta
contó con la participación de familiares de Emilio, entre ellos su madre,
“Ñata” y su hermano Gastón, también
asistieron sobrinos y demás familiares del seminarista; estuvo el intendente
Francisco Durañona, el presidente del Concejo Deliberante Aldo Menconi,
concejales, funcionarios, además de amigos de los homenajeados y público en
general.
Hizo la presentación uno de
los miembros de la Comisión ,
Gabriel Eterovich, quien agradeció la presencia de los asistentes, y también el
aporte que cada año ofrecen distintos ciudadanos, como poesías o algún tipo de
escrito, que no se incluyen para no prolongar el tiempo del acto, “para
preservar a nuestros mayores”, ya que dada la fecha, siempre implica un clima
muy frío.
Eterovich agradeció además a
los Departamentos Ejecutivo y Legislativo por designar ese acto de interés para
la comunidad y dio paso a la oradora de ese día, Celia Coppa, quien manifestó
que tanto el 24 de marzo de 1976 como el 4 de julio de ese mismo año, no son
fechas neutrales, “sino símbolos para un espacio de debate, de profundas
reflexiones y para la construcción de memoria colectiva”.
Consideró necesario nombrar
a los mártires palotinos, “en un ejercicio constante de memoria colectiva, para
condenar este genocidio que ninguna mente humana puede comprender, porque para
los humanos están los derechos humanos y el más esencial es el derecho a la
vida”.
Aseguró que la historia debe
ser contada, “tenemos que poner en palabras lo que nos duele tanto, la muerte
del padre Kelly, la de Emilio, la de Luisito, los dos flacos, abanderado uno,
escolta el otro, entrañables amigos. La del ‘Negro’ Rodríguez, simpático,
humilde. La del ‘Colorado’ Roberto, serio, inteligente. Y la de todos que nos
interpelan, no tendrían sentido si no nos sacuden para cuestionarnos cómo fue
posible que esto sucediera, qué responsabilidad tenemos. Esto tan terrible ¿les
sucedió solo a ellos o nos pasó a todos?”.
Expresó que el propósito
debe ser que nunca más “estemos dominados por el miedo”. Destacó la necesidad
de justicia, “jamás venganza”, y que los culpables tengan su condena. Y en
relación a la justicia recordó, “Emilio la articulaba con realidad, la realidad
de los pobres a quienes amaba, a quienes había decidido servir (…) su opción
fue clara a favor de la esperanza y del amor por los que más lo necesitaban (…)
fue un ser de luz Tratarlo nos mejoró a todos”.
Como cada año se realizaron
ofrendas florales, se cantó una canción y se realizó la suelta de palomas.