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jueves, 26 de abril de 2012

Di Filippo: “Me molesta mucho cuando dicen ‘los chicos de la Guerra’”


En el mes de Malvinas – Un militar que fue parte del desembarco el 2 de abril
San Antonio de Areco. Mario Di Filippo, nacido y criado en San Antonio de Areco, estuvo alejado de la ciudad durante más de 40 años. Se fue a los 18 años para concretar su sueño, seguir una carrera militar que realizó en la Marina. Propuso contar su experiencia en Malvinas durante la Guerra, ya que formó parte del desembarco aquel 2 de abril de 1982.


Si bien estuvo en contacto constante con Areco donde vivía su madre, que falleció hace muy poco tiempo, se fue de la ciudad en 1965, “siempre tuve vocación por la carrera militar y entré en Marina, ahí elegí Infantería de Marina, estoy orgulloso de ser infante de Marina”, dijo. Se retiró en el año 1997 como Suboficial Mayor, “la máxima jerarquía en el personal subalterno”, aclaró.
En cuanto a su actuación en Malvinas, recuerda que le tocó intervenir en el desembarco del 2 de abril, “como jefe de cañones sin retroceso. Después fui integrante de un equipo llamado Conexión, porque teníamos que conectar con otra Fuerza, con los comandos anfibios que desembarcaban en distintos puntos”, y recuerda que fue tapa de una revista nacional la foto de una casa con un agujero provocado por un cañonazo, “fue un tiro hecho por una de mis piezas de artillería”, dijo.
Todavía siente la emoción con que vivió aquel momento, “pisar esa tierra. Cuando las vi por primera vez me olvidé que estábamos en una misión militar, y casi me pongo en turista observando ese amanecer del 2 de abril”. Él conocía la misión cosa que no sucedía con todos los que estaban a bordo de la nave antes de zarpar, “una vez embarcados lo supo todo el mundo cuando da la orden el comandante, entre las cosas que dijo estaba que se debía respetar la propiedad y la vida de los isleños, que eran considerados argentinos, y se cumplió al 100%”, aseguró Di Filippo.
Permaneció algunos días en Malvinas, luego fue enviado al continente, después una vez más a Malvinas y de regreso al continente por lo que no estaba en las Islas en el momento del cese del fuego.
Acerca de las consecuencias de su experiencia en combate, señaló que no sabe si mató o no, “no lo pienso. Como militar admiré la época en que se peleaba con sable, esos hombres sí que tenían coraje. Ahora se pelea a la distancia, entonces no sabés”.
“Eran hombres”
Quiso destacar algo acerca de los jóvenes soldados que participaron en la Guerra, “me molesta mucho cuando dicen los chicos de la Guerra, yo tenía veinte soldados conscriptos, eran veinte hombres no chicos como dicen”, tampoco los consideró inexpertos, “los míos no, y hablo por los de Infantería de Marina, y los que quedaron de infantes del Batallón 5, no puedo hablar del resto o de los errores que se cometieron o dejaron de cometer”, explicó.
En el mismo sentido le causa gran malestar ver algunas películas sobre lo sucedido en Malvinas a las que considera tendenciosas, “no puedo escuchar que hablen los que no vivieron nada, y no nos olvidemos que muchos de los que tocan de oído estuvieron cuando Menéndez tomó la Gobernación, lo fueron a aplaudir, hablo de gremialistas y políticos”, dijo. 
“Fue imperdonable”
Otra cosa que lamenta es que la Argentina jugase el Mundial ‘82, “mientras algunos estaban peleando, jugar el Mundial en España fue imperdonable, nadie fue capaz de decir ‘no nos presentemos’”.
Cuando se le consultó si conoció a alguno de los jóvenes arequeros que fueron combatientes en Malvinas, Di Filippo señaló que no, “conocí el caso Galarza porque junto con él murió un compañero mío de promoción, cuando matan a Galarza sale para ayudarlo y lo matan a él”.
De esta experiencia fuerte le queda la gran hermandad que se formó entre quienes compartieron ese momento, “nos mantenemos en contacto, hay una buena relación con esos hombres, no hay jerarquías, y siempre está el respeto”, finalizó Mario Di Filippo.