Segundo
intento al pico más alto del continente americano
San Andrés de Giles.
Matías Campissi volvió del Aconcagua, cumbre que intentó a mediados de
febrero como miembro de un grupo de cuatro montañistas, y ya en Giles,
recuperado de un leve enfriamiento, comentó sobre la experiencia de este su
segundo intento al pico más alto del continente americano.
El Aconcagua, meta de montañistas de todo
el mundo y al cual unas seis mil personas intentan cada año vencer, impuso sus
condiciones a uno de los cuatro
integrantes del equipo, a pocas
horas de alcanzar la cumbre.
En la última etapa, cinco días de
aclimatación a 5500
m , el clima fue extremo, “estuvo bastante fresquito, menos de treinta
grados un par de días”, relata Campissi.
Desde esta altura, la cumbre se abordó tres veces, llegando en el último
intento a los 6400
m , a unas cinco o seis horas del
techo de 6962 m . El estado de una de los
miembros del equipo, Carola, de Neuquén, hizo desistir de alcanzar la cima, “el día
estaba para subir perfecto, pero la idea era que todo saliera bien para el
grupo, llegábamos todos o no llegaba nadie, así que bajamos los cuatro de
vuelta al campamento de Nido de Cóndores, donde enseguida se recuperó”.
Para los tres restantes miembros del grupo no
hubo inconvenientes, “estábamos con buen ritmo, bien físicamente y perfectamente
aclimatados, nos sentíamos bien”. No fue casual, “fueron trece días en los que caminamos muchísimo la
montaña”.
La expedición, una buena experiencia que
repite bajo el guía Julián Insarralde, y que
además de medir fuerzas (“estamos muy bien físicamente”), sirve para
medir ambiciones, “el cuidado de una persona vale mucho más que una cumbre”.
La bajada hasta Puente del Inca, además, inolvidable, “siempre se hace
experiencia, estuvo buenísimo”. Y la
montaña está ahí, “no sé cuándo pero la idea es intentar de vuelta”.