San
Antonio de Areco. Autoboutique es el nombre del nuevo
emprendimiento que inicia Alfonso De Lellis en un espacio físico muy preciado
para él, ya que en el lugar funcionaba la antigua tornería de su abuelo Bigliardi,
“Chino y Mario”, Arellano 428, donde desde ahora ofrece accesorios y repuestos
de vehículos. La inauguración oficial se realizó el sábado 24 de marzo a las
20:30.
Los productos
Los productos
Autoboutique tendrá a la venta accesorios de
camionetas, de autos, jaulas, defensas, cobertores, enganches, fundas,
elementos de seguridad, alarmas, sensores de estacionamiento, algo de
autopartes, entre muchísimas cosas. “El rubro es muy amplio”, reconoció
Alfonso, por lo que comprende que es muy difícil contar con todo en un
comienzo, pero por otro lado ofrece el servicio de conseguir lo que el cliente
solicite. Está organizado a viajar diariamente para satisfacer los pedidos del
cliente y así facilitarle las cosas. El objetivo que persigue es “cumplir con
la gente”.
“Contamos con más de veinte proveedores y
tratamos de conseguir la mejor calidad, la época es mala para arrancar por el
tema del importado, más que nada los autos de alta gama, lo que sería estética
se consigue casi todo, la cuestión es principalmente la parte electrónica, no es imposible pero se
tarda un poco más”, señaló.
El nombre ya indica una tendencia, no
desestima la parte estética del automóvil y por eso lo asocia con el concepto
de boutique en la moda. Trabajará con tarjetas de crédito y débito. El teléfono
para consultas es el 02306 455908.
Además de ofrecer estacionamiento cubierto
para su clientela, ha incorporado cocheras para estacionamiento mensual, en
este momento tiene capacidad para ocho autos con opción a diez más, “con
seguro, habilitación municipal, todo está en regla”.
El
encanto del pasado
En cuanto al proyecto en sí, comenzó la tarea
de refacción de la antigua tornería de su abuelo Bigliardi, hace un año ya, “me
trae muchos recuerdos. Siempre quería hacer esto. Un día, reunido con mi
familia les comenté la intención y
estuvieron de acuerdo en que el lugar es ideal era este local”. Hizo un trabajo
profundo, “quedaron las paredes y el techo, traté de mantener todo como estaba
en su origen, dejando el torno en su lugar”.
Alfonso agradece a su familia y amigos porque
fue gracias a su apoyo y colaboración que llegó hasta este momento de
inaugurar, “me dieron el empujón, me ayudaban trabajando, si no hubiera tardado
mucho más o no hubiera podido hacerlo por los costos”.