Se trata de terrenos ubicados en distintos lugares de la ciudad, algunos en el barrio Ex Feria de Guevara, otros en la zona del cementerio, barrio Don Pancho y en las inmediaciones del barrio Alborada. El conflicto o los inconvenientes nada tienen que ver con una cuestión de usucapión, motivo de otra investigación
Sin la palabra del Ejecutivo
Tan pronto como se conoció la situación desde este semanario se buscó la palabra oficial para llevar tranquilidad o aclarar la situación pero no fue posible. Sí aceptaron hablar las concejales de Acuerdo Cívico Gabriela Morrow y Manuela Domínguez, quienes aseguraron que la entrega había cumplido con todos los requisitos legales para el caso, por lo que no debería haber riesgo alguno para los adjudicatarios. Morrow recordó que existe una encuesta social que avala, un boleto de compra venta y un decreto, «todo está en orden».
Por otro lado Domínguez –secretaria de Promoción Social en el momento de la entrega de los terrenos-, recordó las luchas que se habían generado con parte de la oposición, por la definición de quiénes iban a ser los adjudicatarios, «si llegábamos a un acuerdo y dábamos unos nosotros y otros ellos estaba todo bien. Una situación que habían planteado Nicolás Marinkovic y María Marta Barrera «.
«Esperé muchos años»
Una de las adjudicatarias mencionó a este Semanario que ante los rumores que corrieron se asustó mucho, a pesar de tener un boleto de compra y venta «y el papel que dice que estoy anotada desde hace años. Esperé muchos años, pasaron muchos gobiernos basureándome, y me las aguanté, luchando por mi hija, por mi familia, y gracias a Dios en 2011 me tocó una tierra», en la que comenzó a edificar, «no me cobran y pienso que me lo van a sacar de un día para el otro y no es justo. Están jugando con la ilusión de las personas».
Su temor le llevó a intentar consultar con la secretaria de Gobierno María Marta Barrera, no imaginó ser recibida y se sorprendió porque fue atendida, y muy bien, «me sacó las dudas, me dijo que me quedara tranquila que no me iban a sacar el terreno como si fuese una chupaleta a un nene, pero que sí iban a hacer todo lo correspondiente», explicó, «que lo justo era que fueran para gente humilde y no para quienes tienen recursos. Me planteó que iban a ver si actuaban contra personas que no merecieran el terreno».
Mucho más tranquila con la respuesta, aunque le gustaría tener certezas, comentó que Barrera le anticipó que subirían el costo de los terrenos, «creo que nada exagerado, si no con qué lo pagamos si es para gente de bajos recursos. Eso no me asusta, sí me asusta quedarme sin nada. Creo que hasta te llega a enfermar perder esa ilusión».
«Todavía no tengo respuesta»
Por su parte, Luis, otro adjudicatario, también atemorizado cuando se encontró que no le cobraban las cuotas, consultó con un escribano quien lo derivó a un abogado, «me hizo una carta para presentar a la Municipalidad, hace unos 20 días, todavía no tengo respuesta. No sé qué hacer. Quiero pagar, pero dónde, no sé». Lamenta lo que está sucediendo, «no estamos tranquilos, estamos agarrados de un boleto de compra y venta hecho por el Municipio. De un lado dicen que las cosas están bien hechas, del otro dicen que no, pero son problemas de ellos y uno en el medio con la intranquilidad de la familia sobre las espaldas», ante la falta de información.