Policiales
San Andrés de Giles. Personal colabora con Inspección
General en los habituales operativos de tránsito, por el que se labran
infracciones y se secuestran vehículos. Aun
así, “en la semana hay al menos tres accidentes entre motos y autos; por suerte
en los últimos solo hubo lesiones leves en las víctimas, siempre los ocupantes
de las motos”, observa De Paolo.
Los puntos de control deben modificarse en
forma constante, deviniendo el operativo
de interceptación en una cuasi mancha venenosa, “enseguida ellos se mandan mensajes en cadena
avisando de en qué lugar están parando; a los diez minutos que estamos en un
lugar ya es raro que pase alguno y nos tenemos que trasladar”. Habitualmente, “de noche las motos pasan acá
enfrente y medio como si buscaran provocar, pasan acelerando, a alta velocidad,
no sé qué es lo que buscan”.
En juego la vida (“no toman conciencia de
que el paragolpes de la moto es la cabeza de ellos”), De Paolo advierte que los
operativos de control se sostienen, “el parque automotor de Giles es cada vez
más grande; hay que ser conscientes de que en la planta urbana se debe
transitar a una velocidad normal”. Quien
sienta inclinación por la velocidad, “que vaya al autódromo o al circuito que
está cerca del basural”.
Las picadas de motos no son una
problemática exclusiva, “en Luján es enorme la cantidad de gente que se junta
para ver las picadas de motos, es un hobby ahora; todos los domingos tenemos
que mandar un móvil para colaborar con el personal policial de allá”. Además de colaborar con el control de tránsito
en la ciudad, el personal colabora con la comisaría vial, “por ahora hacemos
operativos en la madrugada”.
