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martes, 31 de enero de 2012

Granaderos a caballo y el Intendente Durañona recordaron a San Martín


Una jornada inolvidable vivió San Antonio de Areco el pasado viernes 27 de enero con la Cabalgata Sanmartiniana recorriendo sus calles. El Ombú histórico, testigo del paso de San Martín hacia San Lorenzo, el Puente Viejo con su río y el Parque Criollo, verdaderos hitos de la cultura arequera, se vieron engalanados con el desfile de los Granaderos a caballo, acompañados por el Intendente municipal Francisco Durañona. Paisanos del pueblo integraron la marcha por la ciudad que incluyó encendidos homenajes a la figura del Gran Libertador.
 
"Siento emoción y orgullo en poder compartir con ustedes este recuerdo al padre de la Patria, el mas grande de todos los argentinos. Y siento el inmenso honor de poder hacerlo hoy como Intendente de Areco, representando a esta tierra, gaucha entre las gauchas, y a este pueblo generoso, que le dio cobijo hace casi 200 años al libertador y sus hombres en su paso hacia la gloria de San Lorenzo, comienzo de la enorme gesta que liberó América", pronunció Durañona en el inició de su discurso junto al Mástil del Bicentenario. Minutos antes, montando un overo, el jefe comunal había acompañado a los integrantes de la agrupación sanmartiniana encargados de mantener viva la llama de la historia, replicando año tras año el recorrido trazado por el General desde Buenos Aires hacia su batalla mas recordada.

El desfile incluyó una parada en donde yacía el Ombú histórico, "lugar en el que recambiaron caballos y donde descansó San Martín junto a su tropa", relató Aurelio Lucero, historiador del pago, quien se dirigió al público presente en la esquina de Bolívar y Fitte en medio de un marco imponente. La cabalgata lució su marcha por las calles del centro de la ciudad, dejando ver una postal distinta de San Antonio con el pasar de los Granaderos junto al Intendente Durañona.

"Aprovechemos estos tiempos en los que volvemos a sentirnos dueños de nuestro destino, en los que volvemos a tomar las riendas de nuestras decisiones", señaló Paco, y finalizó frente a la multitud: "Por eso me siento a gusto entre estos gauchos y soldados de a caballo, porque nuestro país se hizo a caballo y porque aquellos jinetes gloriosos merecen todo nuestro recuerdo".

Todo terminó con un exquisito chancho asado con pelo en el Fogón del Patio de la Pulpería la Blanqueada, en donde Ricardo Güiraldes vivió las anécdotas que luego trasmitió al mundo en su recordado Don Segundo Sombra. Allí, en el Parque Criollo, en nombre de todo San Antonio de Areco, el Intendente despidió a los Granaderos, quienes siguieron su camino con el fulgor de haber sentido la hospitalidad arequera.