El 20 de octubre, un llamado telefónico nos avisaba que Belén estaba con baja presión en su clase de Educación Física y que habían llamado a la ambulancia. Qué exageradas!! Pensamos en un primer momento, pero, estando ya en la puerta del Hospital, sintiendo la insistencia de la sirena, viendo las caras de la gente que venía con ella y sobre todo, cuando la vimos bajar de la ambulancia… nos dimos cuenta, sin comprender demasiado, que no era simplemente un bajón de presión, pero tampoco, y creo que no cabe en la cabeza de ningún padre, el hecho de que la vida de un hijo se apague de un momento a otro.
Desde ese momento, que preferimos olvidar, comenzaron a estar alrededor de nuestra hija muchas personas que se organizaron como un gran ejercito dispuestos a ganar una batalla, y vaya que la ganaron, ya que no sólo le devolvieron la vida a Belén, sino además que, posibilitaron que se recuperara de la manera que esta actualmente.
De todo eso es de lo que no nos queremos olvidar y agradecerles infinitamente a cada una de ellas, a las personas que se vieron involucradas directamente con su salud, como así también a todas aquellas que estuvieron presentes desde un primer momento, acompañándonos, y aquellas que lo hicieron desde el silencio, aún sin conocer a nuestra hija, que sabemos que es mucha, incluso gente de otros pueblos.
A todo ese ejercito de Ángeles… MIL GRACIAS!!!
Gracias a todo el personal del Colegio Manuel Belgrano, directivos, docentes, alumnos, padres.
Gracias, infinitamente gracias! Al personal del Hospital Emilio Zerboni, médicos, enfermeras, a todos GRACIAS. Y queremos pedirles además públicamente disculpas, ya que en un momento, sentimos y tuvimos miedo, dada la complejidad del cuadro de nuestra hija, que el Hospital no estuviera al alcance de poder cubrirlas. Pero sin ellos nuestra hija no estuviera acá, y de eso no nos vamos a olvidar el resto de nuestras vidas. De lo que si no dudamos es de la calidad profesional y humana de cada uno de los que recorren los pasillos del Hospital.
Gracias a familiares, amigos, a todos… al pueblo de San Antonio de Areco, y por favor siéntanlo así, y que llegue nuestro agradecimiento al corazón de cada uno de ustedes, ya que los sentimos cerca y presentes además cuando ya no estuvimos acá.
Actualmente Belén se recupera en el Instituto Fleni de Escobar, obteniendo el alta transitoria los fines de semana.
Hoy a dos meses de aquel día, le pregunté a Belu qué les diría a las personas que la ayudaron a salir adelante y escribió:
«GRACIAS POR NO RENDIRSE Y SALVARME LA VIDA Y CONFIAR QUE YO PODIA LOGRARLO CON SU AYUDA»
Belén Bratschi y Familia