Cáceres: “Giles demuestra estar muy madura”
San Andrés de Giles. El Senado aprobó en julio de 2010 la ley 26.618 de matrimonio igualitario y con el reemplazo de los términos “hombre y mujer” por “contrayentes”, entre otras adecuaciones, convirtió al país en el primero de América latina en reconocer este derecho y el décimo en legalizar este tipo de unión a nivel mundial.
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En vigencia la ley, aprobada por 33 votos a favor contra 27 y tres abstenciones, el Registro Civil de esta ciudad registró el viernes 4 el primer matrimonio de esta índole.
Los contrayentes, “Poli” Cáceres y Mariano Raboni, vecinos de esta ciudad, en la legalización de su relación contaron con el acompañamiento de amigos y allegados, de rigor en la ceremonia y posterior fiesta.
Formalizada la relación, Raboni y Cáceres marcaron la importancia de este paso. “Estamos muy contentos con este momento político que está pasando el país y con la posibilidad que nos ha dado la nueva ley de matrimonio igualitario, de poder legalizarnos, adquirir derechos igual que el resto de los matrimonios”, dijo Cáceres.
Raboni advirtió que la igualdad de derechos que promueve el gobierno kirchnerista va más allá de esta ley, “este gobierno siempre apuntó a la adquisición de derechos, a la igualdad a todo nivel: en lo social, en lo educativo, en salud”.
Al margen de haberse puesto en vigencia la ley, Cáceres observó que “en realidad las relaciones humanas van a seguir siendo las mismas; lo que celebramos hoy es poder tener la igualdad de derechos”. Posibilidad, advirtió, disponible solo “en los países más avanzados, en Sudamérica somos el primer país en haber implementado la ley, y sin ningún tipo de catástrofe después de haberla implementado”.
Raboni aclaró no sentirse discriminados por parte de la comunidad, “ya hace unos años que estamos en pareja y todo el mundo lo sabe; nunca nos sentimos discriminados, todo lo contrario”. En efecto, “ni en el ámbito social ni el ámbito laboral, no pasamos nunca por ninguna situación fea de discriminación o no aceptación”. Que la ley haya sido resistida es algo que acepta, “es muy válido, hay gente que tiene sus convicciones, pero en ningún momento hemos sufrido ninguna agresión”. En la relación, lo cotidiano fluye con normalidad, “no hace falta exteriorizar cosas que tienen que ver con la intimidad”. Lo importante, “en Giles nos sentimos maravillosos, nunca hemos sufrido ningún tipo de agresión”.
Cáceres, con dos hijos de una anterior relación, señaló que esta aceptación y tolerancia son prueba de una sociedad que evoluciona, “Giles demuestra estar muy madura”. En esta evolución, cánones preestablecidos quedan a un lado, “de lo que tiene que ver con la vida privada, lo más importante es la segunda palabra, privada; tenemos que poner las pilas en ser buenas personas”.