Para muchos, una etapa de introspección y el deseo de un mundo mejor
San Antonio de Areco. El viernes 11 de noviembre de 2011 (11/11/11 ) ha generado distintas expectativas. Por un lado la curiosidad de que pasará muchísimo tiempo para que llegue otro triple once, y por otro la combinación parece atraer distintas interpretaciones que van desde anuncios sobre el fin del mundo, hasta la apertura de un portal energético que podría ayudar a la evolución humana. Lo cierto es que ha logrado que mucha gente se reúna a meditar con un objetivo noble: ampliar la conciencia, desear un mundo armonioso, mejorar la conexión entre los humanos.
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Ángeles Ezcurra, armonizadora espiritual, ha organizado para el viernes 11 a las 21:00 una meditación en el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires "por la paz y el amor en el mundo, para que los acontecimientos globales sean lo más suaves posibles, para que el amor sea lo que nos una definitivamente y por el cuidado del medio ambiente.
Desde Facebook, más de 23.000 personas invitan a un "banderazo mundial por la paz" en lugares emblemáticos de distintas ciudades alrededor del planeta. El obelisco de Buenos Aires será uno de los puntos de reunión, y también confirmaron banderazos en Tandil, Rosario, Mar del Plata y Córdoba.
En San Antonio de Areco
En son muchos los vecinos que se unirán a una meditación en este día en que se anuncia la llegada al planeta de una frecuencia energética distinta, meditación que no será colectiva sino que se dará en pequeños grupos o en forma individual.
Martín Aldasoro, oriundo de San Antonio, quien vivió muchos años en la Patagonia donde entre variadas tareas, trabajó como maestro de escuelas en la Cordillera y se encuentra temporalmente de regreso, brindó su opinión ya que ha sido desde siempre un buscador y ha escrito libros sobre meditación y organizado una fundación para contribuir a la concreción de un mundo mejor.
Acerca de las tantas cosas que circulan sobre la fecha en cuestión, o el año 2012, el fin del mundo, etc., Martín mencionó que mucho procede de fuentes que no son claras, él por su lado se refirió a las alineaciones planetarias y estelares que se van produciendo en este año solar, “estos eventos cósmicos tienen efectos sobre la vida de todos. Todo en el universo tiene vida y se manifiesta con diferentes formas, dimensiones y niveles de conciencia. Así como la luna incide en las mareas, el crecimiento del cabello o la germinación de las plantas, los demás astros también influyen energéticamente en la vida planetaria de formas que pocas veces somos conscientes”.
Una transición
Ahora bien, “lo que muchas culturas denominan como el final de los tiempos y aún el fin del calendario maya, no es más que un momento de transición cósmica en el cual todo nuestro sistema solar está completando un giro de alrededor de 25 mil años en torno al centro de la vía láctea”.
Mencionó que esta energía que está llegando hace ya varios años produce muchos cambios en la vida planetaria: el clima, la desaparición de especies animales y vegetales, erupciones volcánicas, tsunamis, huracanes y todo tipo de eventos climáticos y geológicos que antes no eran habituales. Nada de esto significa la desaparición del mundo ni de la humanidad, “solo estamos en una transición que anhelamos sea hacia novedosas y creativas formas de existencia y convivencia cada vez más pacífica y armoniosa”.
No es apocalíptico y considera que lo que pase depende de cada uno, “puede suceder que estemos muy mal y todo nos salga peor, o que estemos bien y todo sea beneficioso. Depende de nuestro propio estado interior y cómo armonicemos con el contexto”, por eso cree que no importa lo que pueda suceder sino el estar en paz, alineado “entre la personalidad externa y el Alma, para que ante la posibilidad de un problema podamos actuar apropiadamente”, y esto no es una referencia exclusiva para una fecha determinada sino aplicable a cada momento de nuestra vida.
“Herramientas para crecer”
Martín Aldasoro hizo una breve descripción de su tarea, que inició cuando 28 años atrás decidió irse a la Cordillera a hacer su aporte como maestro, el objetivo era ayudar a que otros pudieran desarrollar capacidades a través del sistema educativo, “pero en realidad choqué con ese sistema”, señaló.
Por eso describe, “mi tarea principal es por un lado reconocerme, pero por otro compartir lo que tenga para dar. Mi tarea específica es la expansión de conciencia, la mía y la de quienes están próximos, que no es lo mismo que ser maestro para enseñar a leer. La expansión de la conciencia es ayudar a las personas a encontrar herramientas para que cada uno pueda crecer por sí mismo de acuerdo a las posibilidades que siempre tuvo y que no usó”.
Señala que la educación formal está puesta al revés, “está creada, establecida, instituida para formar personas funcionales al sistema, mi tarea es otra. Es ayudar a las personas a abrir su corazón, expandir sus posibilidades, su mente, sus sentimientos, no para que sean funcionales a un sistema sino que utilicen sus capacidades creativas en virtud de un plan de evolución mucho más amplio que solamente ser un miembro de una comunidad que compra, vende y no tiene otra aspiración más que contentarse con lo que el sistema le obliga”.