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viernes, 14 de octubre de 2011

Un Problema, pero con Soluciones…

Carta de Lectores

En notas anteriores hemos reflexionado sobre algunas situaciones: El río Areco a la altura de “La Porteña”, y en la otra sobre una probable similitud de hechos que puedan ocurrir en nuestra  costanera debido a la instalación de un frigorífico río arriba de nuestro pueblo. Y para fundamentarlo se me ocurre ahondar en los riesgos con fundamentos técnicos a los que estaría  expuesto el ambiente de nuestro río a causa de esta actividad industrial.



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En primer lugar debo decir que es muy probable de que el agua “salga clara” como se ha expresado por allí. Pero “clara” no significa segura, simplemente porque los componentes más peligrosos no se perciben a simple vista: Los microorganismos.
A los frigoríficos legalmente se les admite un vuelco al ambiente de hasta 5.000 bacterias coliformes por cada 100 ml de agua, (parámetros legalmente admisibles – Ministerio de Obras Publicas de la Provincia de Buenos Aires. Para cuerpo receptores: cursos de agua, mar abierto y suelo), esto implica de que no se eliminan en su totalidad o sea que la desinfección no es completa (aun dentro de lo legalmente admisible), pero si tenemos en cuenta de que un cierto porcentaje de aves son portadoras sanas de salmonellas, también una cierta cantidad de estas serán volcadas con el efluente con el consecuente riesgo. Este es el ejemplo de una, pero puede contener otras bacterias de diversas características, como la E. Coli. Sin embargo lo curioso de esto es que la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación a través de  Los Niveles Guía de la Ley Nacional Nº 24.051 y su Decreto Reglamentario 831 para la Cuenca del Plata, para uso recreativo de las aguas con contacto directo y protección a la vida acuática, admite solamente un número de 200 coliformes en las aguas de un curso natural para protección de la vida acuática para efectuar prácticas acuáticas directas (pesca, natación, etc.). Esto significa que se le permitirá volcar un valor de bacterias que ponen en riesgo al sistema ambiental y hacia quienes desarrollen  actividades. Si tenemos en cuenta la capacidad de dilución del nuestro río y la extensión, se puede deducir que en una considerable distancia la vida acuática se verá afectada y por otra parte ni hablar de pesca, camping, bebida de animales, etc., teniendo en cuenta que la empresa no ha de volcar solamente 100 ml, sino muchísimos litros.
En esta colisión legal me pregunto ¿Quién determinará las zonas restringidas?, es difícil de hacerlo porque los valores fluctúan permanentemente, quizás cada hora, y por lo tanto las modificaciones serían en el mismo sentido. No existen garantías suficientes para brindar la seguridad necesaria.
Asimismo el sedimento arrojado puede contener los mismos elementos y si el río desborda éstos quedan en sus costas, quienes lo pisen, reposen o jueguen sobre ese suelo, serán contaminados.
Creo que se nos expone a un riesgo, y se ubica en riesgo también el equilibrio ambiental, sin tener en cuenta los accidentes industriales que puedan ocurrir y que agravarían la situación.
Esto genera poca confianza y como antecedente podemos decir que en el estudio de impacto ambiental, (obligatorio según Ley Provincial Nº 11.723), solo se nombra al río Areco una vez y para expresar que será el cuerpo receptor de los efluentes, sobre sus efectos, nada.
También considero interesante aclarar tres puntos:
A- En primer lugar es llamativo el desconocimiento de algunos representantes sobre el tema y por ello es necesario aclarar de que no se legisla por especie a faenar o explotación animal, sino que se lo hace para la protección del ambiente sin discriminaciones.
B- Existe una regulación sobre el manejo de feet lot
C- De acuerdo a lo expuesto, daría la sensación que en mi se encierre una clara negación a la instalación y funcionamiento de la empresa, pero nada más alejada estas mis intenciones de ello.
La empresa debe funcionar pero:
1º La magnitud de la misma debe estar de acuerdo al cuerpo receptor ambiental de sus efluentes
2º Los efluentes pueden evitar liberarse al ambiente pues el agua puede reciclarse y reutilizarse en proceso productivo, los sedimentos digerirse anoxicamente generando gas aplicable a la empresa y los sedimentos digeridos emplearse como abono en huertas.

Sería bueno entonces de que la legislación actual se modernice sobre las bases del ahorro de los recursos y la protección del medio ambiente, de acuerdo a sus dimensiones y capacidades, pero esta es la labor de nuestros administradores y legisladores.
Entiendo que puede establecerse un equilibrio armónico entre el capital, sociedad y ambiente, pero se logra únicamente con trabajo fecundo y buenas intenciones. Entonces invito a nuestros representantes a poner manos a la obra, recordando de que:
Prevenir es barato: curar es caro

            Roberto Fernández