PRIMERA FILA - La verdad bien escrita - Alsina 394 (2760) San Antonio de Areco - Buenos Aires - Argentina - infoprimerafila@gmail.com

viernes, 12 de agosto de 2011

El drama que vivió la familia de Nacho Cano. El agradecimiento a los vecinos


Se recupera de un meduloblastoma
San Antonio de Areco. Después de luchar por su vida, Ignacio “Nachi” Cano regresó a su casa  y se recupera de un tumor en el cerebro que lo obligó a permanecer internado por largos 65 días en el Hospital Ricardo Gutiérrez, en  la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sus papás, Rubén Cano y Karina Marchetti contaron a PRIMERA FILA los duros momentos vividos y agradecen la incontable ayuda que recibieron de los vecinos de San Antonio de Areco.



Esto saldra antes del leer mas Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

“El 12 de abril nos fuimos y no volvimos hasta el jueves 28 de julio”, recordó Rubén, “estuvimos 65 días internados en el Hospital de Niños ‘Ricardo Gutiérrez’, después nos dieron un alta para que pudiera hacer tratamiento ambulatorio en el Hospital Español –fueron cinco semanas y media o seis donde le hicieron rayos- y a la vez le hacían quimioterapia, en el Gutiérrez”.
“Nacho” padecía de un meduloblastoma, un tumor “que se ubicó en la nuca, pero no estaba tocando el tronco (del encéfalo), estaba encapsulado y no tocaba nada que lo comprometiera. Después de la evolución del nene, como era un tumor maligno, se le hizo tratamiento de prevención, rayos y quimioterapia, lo positivo es que después de operado no se ven rastros ni en la cabeza ni en la columna”, explicó Rubén.
Los meduloblastomas son considerados el tipo más común de cáncer cerebral en la infancia.
El primer síntoma que notaron cuando aún  no se sabía de la enfermedad fue la pérdida del equilibrio, generada por el crecimiento del tumor, le realizaron una tomografía en el Hospital Zerboni y allí lo detectaron, “al mediodía nos enteramos del tumor y a las 18 estábamos en el Hospital Gutiérrez”, recordó Rubén, quien agradeció la rápida y efectiva actuación del Hospital Zerboni.
Por su parte Karina recordó los desesperantes momentos en que “Nachi” estuvo en terapia intermedia,  9 días, donde atravesó una cirugía muy arriesgada,  “era un vegetal, no se movía, no movía los ojos, no podía tragar porque había tenido el tubo mucho tiempo, fueron 10 horas de operación”, desde allí lo trasladaron a otra unidad, de Clínicas, “y ahí empezó a adelantar, paulatinamente, todos los días era un avance hasta que en un momento levantó fiebre y otra vez los estudios, punciones, esa parte fue terrible, después se complicó con una escara en la cabeza”, que requirió dos operaciones para injertar piel, el regreso a la unidad de neurocirugía implicó el comienzo de una evolución muy rápida, “empezó a hablar, a comer a caminar, todo junto, desde ahí nos dieron el alta”.
La recuperación de una vida normal
Karina, que estuvo constantemente al lado de su hijo, deja atrás esos momentos dificilísimos y señala que ya pasaron lo peor, el regreso fue emocionante, encontraron una recepción inesperada, globos, pancartas, pasacalles, los amigos y compañeros de “Nachi” le demostraron así su alegría por tenerlo de vuelta.
Si bien el tratamiento preventivo continuará por aproximadamente un año, “Nachi” inicia ahora la recuperación de su vida normal, todavía debe recobrar algo de fuerzas y debe cuidarse del frío para no arriesgarse a contraer una gripe. El 24 de agosto debe comenzar el segundo ciclo de quimioterapia –se compone de 9 aplicaciones con internación de 24 a 48 horas, separadas por cuatro o seis semanas, y en medio dos aplicaciones cortas que no requieren internación.
La invaluable ayuda
Completamente absorbidos por la situación, Rubén y Karina no sabían de la ayuda que se gestaba en San Antonio de Areco, “empezamos a recibir llamados, nos dimos cuenta que el movimiento era grande, cuando necesitábamos algo automáticamente llegaba, fuera lo que fuera, silla de ruedas, colchón  de agua, etc., no solo fue un apoyo fundamental en la parte económica sino con las cadenas de oración, hasta simples mensajes de gente que nos enviaba fuerza diciéndonos que iba a salir muy bien, todo eso en un momento en que uno se siente abatido. Nunca estuvimos solos”, agradeció Rubén con firmeza.
Karina se sumó al agradecimiento “eterno”, aunque no pudo finalizar la frase con su voz quebrada por la emoción, pero el detalle de la ayuda fue extenso, entre lo mucho mencionado figura la contención dada a Julieta (13), hermana de “Nacho”, que quedó en el pueblo, el préstamo de un departamento para que se instalaran en Buenos Aires, más los alrededor de 27 mil pesos recaudados que permitieron saltear situaciones que hubieran sido más dramáticas de otra manera. Aún restan en la cuenta unos 18 mil pesos que servirán para enfrentar el largo tratamiento que espera y los traslados necesarios, porque la familia no cuenta con obra social.
Ambos padres subrayaron en más de una ocasión el apoyo recibido en un momento en que se hace muy difícil “hasta pensar”,  además mencionaron la buena atención recibida en los distintos centros de salud públicos, que suplen con “calidez humana y experiencia” las carencias que sufren en otros sentidos.