Concurso literario en la Escuela Agraria Nº 1
San Antonio de Areco. Alumnos de la Escuela Agraria Nº 1 de la localidad de Duggan realizaron la entrega de los premios a los ganadores del Concurso Crónicas de Pueblo y Campo el cual forma parte del proyecto Antología de Cuentos Juveniles. El acto fue el jueves 14, donde se reveló cuál fue el cuento ganador: “Campo El Recuerdo”, escrito por el alumno Facundo Melo y leído durante el acto.
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También recibieron premios “El cuerpo del río”, de Patricia Fernández y “Duggan City” de Agustín Izaguirre. Además se entregaron tres menciones a “La historia de Juan” de Ivana Cantero; “El óleo y la inundación”, de Leonardo Garatavidea y “El esqueleto del skate” de Benjamín Sánchez.
Ruth Sills, docente de la institución, expresó que el acto de escribir es un puente vinculante “el nexo, el contacto, el espacio construido para conectarnos con momentos destacados y actuales (…). La escritura nos da la posibilidad de nuevos espacios”. De este proyecto participaron alumnos de Primero a Quinto año y Tercero Polimodal conformó el jurado y la organización. “Los cuentos debían remitirse a una temática relacionada a campo o pueblo”, explicó.
La directora del establecimiento, Marcela Moscato, felicitó a los alumnos y docentes que hicieron posible el concurso y los alentó a continuar. Los premios entregados a los ganadores -un libro- fueron comprados por la Cooperadora de la institución. Por su parte, la Inspectora del Nivel Secundario, Anahí González, señaló que “es gratificante venir a una institución y ver que han trabajo como lo han hecho, un proyecto al que se han comprometido y deja un aprendizaje en cuanto a los que es el narrar, la escritura. La literatura es un mundo que nos abre a múltiples alternativas, nos permite viajar, crear. Los aliento a que continúen con esa linda odisea que es escribir”.
Una vez finalizado el acto, los alumnos disfrutaron de un almuerzo que consistió en ñoquis a la boloñesa, hechos con productos cultivados por ellos y de elaboración propia.
Los cuentos
Un 20 de junio, era un día despejado, eran las 5 de la mañana y estaba poniendo la pava.
Era un domingo de mucho calor, aproximadamente hacía 30 grados, en el campo del abuelo el sol era muy fuerte, no teníamos ningún río cerca, el único que había quedado, a 5 km del campo.
A fines del año 2011 Duggan empezó a crecer. Cuando llegó un inversionista al tranquilo pueblo, él comenzó a hacer obras de construcción muy grandes con el fin de hacer que “el pueblo se parezca a una ciudad”, según el señor Crahifs.
La historia de Juan A la mañana temprano Juan se levantaba para ir a trabajar al campo, el lugar que le gustaba. Juan era sólo un empleado, se esforzaba mucho porque era lo que quería, trabajar manejando tractores y todo tipo de maquinarias, todo lo hacía.
E l 29 de julio, un hombre flaco, alto y harapiento llamado don José se levantó temprano, era un día frío y de mucha neblina. El señor se puso las botas y salió a buscar las vacas por el campo, cuando las venía trayendo para ordeñarlas vio que contra el alambrado flojo y con los palos quebrados había piedras brillosas y le llamó la atención pero siguió arreando sus vacas hasta el corral, puso un tacho debajo de las ubres y el banquito para sentarse y empezar a ordeñar. Cuando terminó guardó el tacho con leche y llevó de vuelta a las vacas para que pastoreen.
En un pequeño pueblo había un camino llamado el cruce de la muerte debido a que allí habían sucedidos muchos accidentes. Los niños del lugar elegían ese camino por sus curvas y sus lomas para andar en skate. Era el deporte favorito en estos últimos tiempos. Sebastián era un niño más del pueblo que solo observaba a sus compañeros divertirse, era tímido, introvertido y sus padres eran muy rigurosos con él, no le permitían practicar skate porque lo consideraban muy peligroso. Aunque su abuelo le había regalado uno para su cumpleaños, no lo usaba y estaba guardado, lleno de polvo sobre una repisa en el garaje.
Los cuentos
El campo “El recuerdo”
Estaba preparando para ir a recorrer el ganado y a revisar las tropillas, los chanchos y los terneros. Llegué al corral, agarré el gateado, que era redomón, hacía poco que lo había galopeado, y cuando llegué a las vacas me sorprendí porque había 14 cueros de vaca tirados. Fui y revisé bien a ver si encontraba rastros de algún malviviente. Enseguida llamé a la policía y al patrón para saber qué había pasado. A los 20 minutos llegó la policía con los perros.
Me empezaron a hacer preguntas: ¿Qué había pasado? Si había visto algo, y si tenía pruebas. Yo les empecé a contestar que cuando llegué al corral había 14 vacas muertas y que la prueba eran los 14 cueros que habían dejado. Vinieron los peritos, sacaron fotos y todo lo otro, como soy del campo y ellos de la ciudad, no tengo idea.
Tres semanas después, estaba de yerra y éramos Juan Martín Silva, Estanislao Vuagniaux y yo. Capábamos y montábamos uno cada uno, hasta que vino la policía y me dijo que los que habían matado las vacas eran los 24 perros del vecino. Me quedé helado, viste como las heladas que caen acá en el campo de 0º.
Fui, cargué la escopeta y le golpeé las manos, no lo encontré al vecino, entré dentro de la casa abandonada y estaban los huesos de las vacas. Después de tres meses lo encontré al dueño, eran de Diego Di Prinzio y me las pagó, y así nos hicimos muy amigos.
Eso les cuento ahora, no otro día, chau, les habló el Pampa.
Facu
El cuerpo del río
Ya era hora de ir a buscar el rebaño al campo, como teníamos mucho calor y ya que estábamos ahí nos metimos al río donde estaba el rebaño. Después de varias horas de haber estado nadando, miramos hacia atrás y de repente apareció algo extraño.
Diego dijo:
- Mirá, Marisa, ¿qué es eso?
Marisa dijo:
- No sé, Diego, vamos a sacarlo.
Cuando sacaron eso que tanto les llamaba la atención y lo miraron empezaron a gritar y correr.
Marisa dijo:
- Tomás, andá a buscar al abuelo para que vea esto.
Era el cuerpo de una mujer. Marisa no paraba de llorar.
Al rato, cuando llegó el abuelo y vio el rostro de la mujer se puso pálido y casi no podía hablar.
Cuando llegaron a la casa, se miraron y ninguno decía nada, estaban todos callados.
Más tarde llamaron a la policía para informarles del hecho ocurrido, no podían creer cuando vieron el cuerpo cómo estaba, tenía la cara cortada, también sus brazos y piernas.
Dos meses después llegó el informe del cuerpo, se trataba de una mujer que había sido muy maltratada de chica y que hacía mucho tiempo que estaba desaparecida, ya que tenía varios intentos de suicidio.
Todas las noches Marisa veía a la mujer vestida de blanco y del miedo corría para la habitación de su abuelo.
Las cosas al pasar los días se iban tranquilizando pero Marisa estaba cada vez más loca por lo que veía, ni quedarse sola podía del mismo miedo.
Una tarde el abuelo se puso a construir una capilla, para que Marisa rezara todos los días y se tranquilizara.
Al pasar el tiempo, Marisa iba todos los días a su capilla y rezaba por ella, por su familia y por la mujer del río, y desde entonces no volvió a ver más a la mujer y todo volvió a ser como antes.
Patricia
Duggan City
Los pobladores tenían fuente de trabajo y además luego de pasar un año se inauguró el casino llamado Duggan City donde la gente estaba contenta con tan buen avance en el pueblo.
Duggan decidió independizarse y pasar de ser un pueblo a una ciudad. Gran parte de la zona rural, campo y demás, fueron usados para construcción de casas y edificios. Así se convirtió en zona urbana.
La gente pasó de trabajar en la chacra a trabajar en fábricas de diversas industrias. En casi tres años Duggan tenía alrededor de 80 mil habitantes. Decidió cambiar el nombre al de Duggan City. Pasó a ser la ciudad de mayor producción industrial de la zona.
Luego se inició una obra que cambiaría todo, un aeropuerto internacional, que fue terminado e inaugurado, una vez funcionando hubo muchos turistas; para ello se hizo un museo de gran importancia histórica y turística.
Al año siguiente murió el gobernador Crahisf, fue asesinado por terroristas israelíes. Ellos habían anunciado una guerra contra la City. Pasado un tiempo se produjo un atentado contra el aeropuerto donde murió mucha gente.
Duggan iba a un final trágico, había que tomar represalias. La prestigiosa ciudad se estaba destrozando por varios atentados. El problema mayor era por el agua y deudas que tenía el señor Crahifs. El 4 de julio de 2016 fue el final de Duggan. Atentaron con una bomba nuclear matando a miles de personas.
La City para ese entonces ya no existía.
FIN
Agustín
Ahorraba plata porque soñaba con algún día tener su propio campo con maquinarias suyas. Su patrón, Roberto, era ya una persona grande que no tenía ni mujer, estaba solo. Roberto lo apreciaba mucho a Juan por todo lo que había hecho por él, por cómo había sacado el trabajo adelante. Un día pasó de ser empleado a encargado porque era en el que más confiaba y sabía que podía llevar todo perfectamente.
Juan estaba muy contento cuando recibió la noticia, lo primero que hizo fue ir a contarle a sus padres lo feliz que estaba por tener como trabajo el campo. Festejó con sus padres, quienes lo felicitaron por haber logrado lo que quería.
A la mañana siguiente Juan se levantó para ir a trabajar y el patrón lo invitó a cenar con él porque venían unas personas muy importantes. Terminó su trabajo, llegó tarde. Se fue a su casa y se preparó para cenar con Roberto. Llegó al campo y estaban unas personas sentadas esperándolo. Hablaron de trabajo y le enseñaron a Juan un poco de negocio, ya que eran personas con experiencia. Mientras cenaban Roberto le dio la noticia a Juan de que sería él quien cuidara sus cosas. Roberto sabía que estaba enfermo y viejo, por eso le pidió eso. Juan estaba contento y agradecido por todo lo que Roberto hacía por él.
Su patrón empezó a firmar papeles y finalmente quedó como heredero Juan.
Esa misma noche a la madrugada Roberto se descompuso, lo llevaron de urgencia al hospital, cuando llamaron a Juan lo primero que hizo fue ir rápido al hospital a verlo. Los amigos de Roberto le pidieron que se haga cargo del campo. Juan no dejaba de ir a visitarlo al hospital.
Pasaban y pasaban los días y Roberto empeoraba hasta que finalmente Juan recibió la triste noticia de que Roberto había fallecido. Juan, triste, le costó recuperarse. Todos los días que llegaba al campo recordaba a Roberto en las mañanas ésas en que el sol reflejaba las máquinas. Allí lo esperaban las ovejas, las vacas, los animales que Roberto tanto quería, pero Juan fue fuerte y decidió quedarse ahí por el honor de Roberto.
Pasaron los años y Juan nunca abandonó el campo...
Ivana
El oro y la inundación
Después, ya casi las 9 AM , se fue a darle de comer a las gallinas y juntar los huevos. Cuando estaba guardando los maples vio que las piedras que estaban contra el alambrado brillaban más, entonces montó su alazán y empezó a rodear todo el alambrado para buscar las piedras. Cuando las juntó a todas emprendió su viaje hacia el pueblo. Al llegar empezó a investigar sobre las piedras encontradas y cuando averiguó lo que eran se puso muy contento porque no eran piedras brillosas sino eran lingotes de oro, entonces empezó a comprar animales, sembradoras, etc. Y se convirtió en el mejor hacendado de la provincia de Buenos Aires.
Pero un día empezó a llover y a llover y se inundó toda la zona, y el paisano no se preocupó porque él pensó que tenía dinero para reponer.
La lluvia duró tres días y el barro que se produjo duró dos días más, y no se podía trabajar, cuando el barro empezó a secarse se dio cuenta que había perdido sus cultivos y sus animales, entonces quiso reponer lo que había perdido, se dio cuenta que no tenía más plata entonces tuvo que vender las máquinas.
Así volvió a ser lo que era, un hombre pobre con sus animales.
Leo
El esqueleto del skate
Una noche Sebastián no podía dormirse y pensó en esos niños que se divertían tanto y que también sabían usar el skate. Se levantó apresurado y con coraje se puso su disfraz de esqueleto, cubrió su rostro, se dirigió al garaje, tomó su skate y emprendió su viaje hacia el camino de la muerte. Fue tal la felicidad que sintió cuando comenzó a usar su skate que el rostro se le iluminó. De tanto observar a sus compañeros aprendió los trucos y el manejo de aquel maravilloso objeto. Lo manejaba tan bien, como si hubiese practicado toda su vida. Después de algunas horas volvió a su casa, se acostó en su cama y durmió profundamente. Noche tras noche repetía la misma rutina, y en poco tiempo hacía las destrezas más insólitas.
A la mañana temprano en camino a la escuela vio pegado en la cartelera del club del barrio la invitación para un concurso de skate el próximo domingo con la participación de un jurado formado por profesionales, cuyo premio era una cifra muy importante.
Sebastián pensó en ese concurso toda la semana. Al fin llegó el domingo. Todo el pueblo estaba presente festejando a sus candidatos. Sebastián junto a sus padres tenía su disfraz, se lo puso y se anotó en el concurso. Todos se sorprendieron al ver aquel niño y su skate y aplaudieron sus pruebas. Cuando el concurso terminó entregaron el trofeo al niño con el disfraz de esqueleto.
Sebastián subió al podio, se quitó la máscara de su rostro y para la sorpresa de todos festejó con alegría su triunfo. Sus padres lo miraron tiernamente y solo sonrieron.

