Capitán Sarmiento. En recientes declaraciones difundidas por el multimedio local FM10, el ex intendente Francisco Álvarez refirió sobre su experiencia al frente de la gestión pública y acerca de cómo percibe la administración actual.
Dejar en 2007 la gestión luego del periodo de cuatro años significó, reconoce Álvarez, “descargar una mochila de gran responsabilidad”. Finalizada la segunda gestión del actual intendente Oscar Ostoich en diciembre de 2003, desde el primer momento el desafío fue ordenar la administración pública. “La gente no se acuerda pero cuando yo asumí se debía $300.000 de teléfono; a los empleados se les debía desde hacía meses; estuve pagando casi tres años las cuentas que dejó este intendente, tuvimos embargos de todos colores, tuve que firmar convenios con todo el mundo”, recuerda Álvarez.
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Pasado el 2001, la situación municipal fue un espejo de lo que sucedía a nivel nacional, “no nos olvidemos de que hubo veinte muertos en Plaza de Mayo; la crisis era muy grande, se olvidaron de los patacones, se olvidaron de toda esa situación que creó un caos económico financiero mucho mayor que el que hoy azota a muchos países de Europa, y por supuesto, el municipio no estuvo ajeno a ese cuadro de desintegración total, en ese marco nosotros nos hicimos cargo”
Felizmente, “en el 2004 empezó una recuperación y así pudimos sanear la economía del municipio y encaminar algunas obras”. Superados embargos, sueldos atrasados y teléfono cortado, si no concretó más obra pública fue por falta de dinero, “la provincia y la nación estaban fundidas, muy simple, y el municipio, ídem”. Así y todo, al adherir este municipio al proyecto de policía comunal del gobernador Felipe Solá, concretó un plan de viviendas.
En tanto, en las cientos de viviendas anunciadas por Ostoich, ve un recurso de campaña difícil de sostener dada la realidad, “en mi gestión sabía que no había terrenos para hacer viviendas, yo no voy a prometer cuando no los tengo, pero se sabe que muchos políticos utilizan la mentira para seducir”.
A la realidad de un municipio sin terrenos fiscales (“salvo las plazas”), Álvarez entiende que al tema hay que afrontarlo, “lo primero que tiene que hacer cualquier intendente es conseguir de la provincia 10 millones de pesos y comprar el terreno, porque yo no he visto que se hagan viviendas en el aire”. Con terreno, las viviendas se construyen, “en Arrecifes se hacen, en Carmen se hacen y en Salto se hacen porque tienen terrenos”. Otra modalidad que ve factible para construir barrios, “articular de alguna manera con algún sindicato que quiera construir para sus afiliados y que compre el terreno para gestionar ante la provincia y la nación”.
Al margen de no poder avanzarse en la reducción del déficit habitacional, Álvarez aclara que “estoy muy contento de todas las obras que se están realizando porque benefician a muchísima gente, por ejemplo el tema del gas, nosotros no lo pudimos hacer, fracasamos en los intentos por distintos motivos pero es una cosa importantísima para toda la gente que no lo tiene”. El gas, una necesidad reconocida por esta gestión, la suya y anteriores, que está próxima a concretarse para bien de todos, “ahora tengo entendido que si no se hace el 100% va a estar muy cerca”.
Para el mantenimiento general de la ciudad, ve que “están haciendo falta treinta personas más en el corralón”, sobre todo en esta época del año, “por suerte ahora la gente no quema las hojas”.
Acerca de la publicidad con que Ostoich enmarca la adjudicación de pensiones a personas en condiciones de vulnerabilidad, Álvarez juzga que es “jugar con las necesidades de la gente”. El que, pese a esto, esa publicidad ocurra, “me da vergüenza ajena”. Cuando tuvo que otorgar pensiones, “jamás lo di a publicidad, son modos de ser, gracias a Dios no somos todos iguales”.
Su relación con los concejales Andrea Castelli y Domingo Sánchez, quienes ingresaron al Concejo Deliberante por su partido cuando asumió como intendente desde una conjunción entre Unión Vecinal y Frente para la Victoria, y que han renovado sus bancas, es muy buena, “estoy muy orgulloso de esos dos concejales”. El que aprueben proyectos de Ostoich en el Concejo es esperable sin que esto signifique un apoyo incondicional, “el que aprueben buenos proyectos no es ser oficialista; la política se trata de llegar a acuerdos para llevar la comunidad para adelante”, explicó Álvarez.