Visión profesional
Capitán Sarmiento. Andrea Escobar abordó desde su formación en
psicología momentos de la vida en los que se toma conciencia del paso del
tiempo. Quienes han arribado a la etapa
adulta, advierte Escobar, “hemos
transitado por etapas muy diferentes en relación al tipo de vínculo que
establecemos con los demás”. En esas
etapas, “no es lo mismo criar hijos
chicos que tener hijos adolescentes, si bien algunos tenemos todo ese rejunte
en casa”. Igualmente, “no es lo mismo
un matrimonio que recién se constituye en la juventud a aquel matrimonio que ya
está despidiendo a sus hijos de casa o que ya están atravesando por sus
etapas”.
En este devenir, “uno a veces se da cuenta que crece y va cambiando cuando ve cambiar a los otros, cuando vemos a los hijos que ayer mandábamos al jardín de infantes hacer su ingreso al secundario o cuando nos presentan a sus novias”.
Esto saldra antes del leer mas Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas
Agregado
a estas novedades que surgen en el entorno, “muchas veces nos damos cuenta de que estamos
en otra etapa a través del cuerpo”. Con el correr de los años, “empieza lo de la
hipertensión, me doy cuenta de que tengo que empezar a cuidarme ante la
posibilidad de enfermedades”. Ya ha pasado un tiempo desde el momento del
nacimiento, cuando “nacemos con un
sistema nervioso que no se ha terminado de constituir, hay axones del sistema nervioso que no terminaron
de conformarse, hay una protección que cubre esas células nerviosas, la
mielina; en condiciones normales el sistema
nervioso se termina de armar tiempo después del nacimiento y durante la primera
infancia”. En esos primeros años, “el
cuerpo tiene que ser atendido, agarrado por alguien que lo vea, que lo sienta y
lo viva no solamente como un cuerpo biológico, porque un niño abandonado puede
encontrar en un centro asistencial todo lo que necesita pero si no encuentra a
alguien que ponga su mirada amorosa, ese ser que recién ha llegado al mundo se
muere”.
Luego
del primer acompañamiento amoroso, el cuerpo continúa mereciendo cuidados,
“durante toda nuestra existencia, desde lo que hacemos cada mañana al
levantarnos, nos maquillemos o no nos maquillemos, seamos hombres o seamos
mujeres, nos bañamos, nos lavamos los dientes, nos peinamos, etc.; por mínimo que sea, todo hace al armado de un
cuerpo con el cual me relaciono con el
prójimo y mis semejantes”.
Con el
tiempo, los cuidados incluirán otros ítems, “aparecen las arrugas, después
de los ´40 me doy cuenta de que tengo
que ir a hacerme anteojos porque para leer extiendo los brazos todo lo que
puedo; las mujeres vemos que tenemos más celulitis, que hay ciertas cosas que
se nos empiezan a caer por más que hagamos gimnasia y nos pongamos
cremas”. Surge una realidad a asimilar, “el cuerpo aparece envejeciendo, y por lo
general es algo con lo que no nos queremos encontrar”. Aceptar esta realidad, “no es fácil, vamos a
seguir con este tema”, tranquiliza Escobar.
