Con
todos los datos la policía no pudo atraparlos
Capitán
Sarmiento. Mario Filipini, propietario
de un comercio en esta ciudad que atiende con su señora, relató el mal momento
que vivieron el sábado 26 a partir de que un cliente se fuera sin pagar y no
obtuviera resultado su apelación a la
fuerza policial.
Filipini
relata que en la tarde de ese día, estando su señora en la caja, advierten que
uno de los integrantes de un grupo de unas diez personas que había ingresado al
negocio, luego de actitudes evasivas, se retiraba sin pagar con una botella de
Fernet.
Si bien
Filipini advierte que “por una botella de Fernet no me voy a hacer pegar”,
salió en su busca y encontró que el joven, que había advertido el seguimiento,
se refugiaba en una combi que estaba
estacionada sobre la calle Corrientes, a la vuelta de su negocio, y rodeada por
otros integrantes del contingente que trasladaba.
Sin
éxito su intento de acceder al joven, en tanto el grupo de personas descreyó de
su versión, Filipini confiesa que le resulta insatisfactoria la intervención de
la policía, a la que recurrió para que
investigara sobre la identidad de las personas.
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Si bien
los agentes que acudieron a su llamado y salieron en busca de la combi provistos por el número de patente
facilitado, la pesquisa no dio resultado.
La persecución llegó hasta El Trébol, lugar donde los agentes habrían
desistido al no obtener éxito su pedido de información sobre el paso de la
combi a personas que circunstancialmente se encontraban a esa altura de la ruta 8. La decisión no lo conforma, “me dijeron que a
la altura de El Trébol preguntaron si no habían visto pasar a un colectivo; yo
creo que en una ruta deben pasar miles de colectivos”.
Pese a
la falta de resultados, “volvieron y sacaron una planilla, me pidieron los
datos, documentos, y tuve que firmarla”.
De su auxilio a la policía, le extraña la información que recibió,
“ellos me dijeron que sin una denuncia no pueden actuar, que la denuncia tiene
que quedar asentada por no sé qué reglas nuevas hay, entonces no pueden
actuar”.
Filipini
explica que “no es tanto el valor de la botella sino el momento que a uno le
hacen pasar, nosotros vivimos de esto”.
Su intención, “que al menos hubieran hecho averiguación de antecedentes,
porque yo he visto mucho que paran a gente que no conocen y pedir documentos,
pero me dijeron que tampoco podían hacer eso por reglamentos internos,
provinciales”.
En
tanto, ve que no está solo en la experiencia “se siguen sumando casos”. En la verdulería aledaña a su negocio, “los
cajones que estaban en la vereda estaban en la calle, y es gente que también se
gana la vida trabajando”.
