Médico
de terapia sin renovación de contrato
San Andrés de Giles.
Esteban Szok, médico con especialidad en terapia intensiva a quien el
Municipio no renovó el contrato para continuar con esa especialidad en el
hospital San Andrés, manifestó su desacuerdo por el modo en que ve administrar el
área de salud en la gestión del intendente Luis Ghione. En el transcurso desde su ingreso en el
servicio de terapia intensiva hasta esta no renovación de su contrato, “me fui
sorprendiendo de a poco, y la verdad que todavía no dejan de sorprenderme los
manejos que se hacen, las cosas que dicen, la poca autocrítica que hay; no hay reacción, y el silencio
termina otorgando”. Szok aclara que de estas situaciones sus superiores estuvieron
informados, “presenté mis objeciones al
jefe del servicio, al subdirector y director del hospital e incluso al
intendente”.
El
sistema en el hospital San Andrés, arbitrario, “la relación laboral en principio no respeta
la Constitución, que habla de la estabilidad laboral en el empleo
público”. La modalidad de contrato impuesta por
determinado periodo, observa Szok, “hace que mucha gente sea rehén y acepte
ciertas cuestiones laborales porque cada seis meses se decide la suerte del
trabajo de cada persona”. En este
régimen, “poca gente tiene la posibilidad de expresarse libremente”.
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La
modalidad no solo afecta al personal contratado, “hace un daño gigantesco a la
gente que más necesita del hospital, que es la de menos recursos”. En sus dos años en el servicio de terapia
intensiva, “uno descubre que hay mucha gente valiosa que trabaja bajo muchísima
presión de cualquiera de las dos facciones –si se me permite el término- que se
disputan en términos electorales la política de Giles”. Las consecuencias se sienten, “es algo que los habitantes de Giles padecen
día a día, se utilizan términos como bastión cuando el hospital no es ningún
bastión, es un centro al que la gente va a mejorar su calidad de vida”.
Aun
cuando cubrir el servicio de guardias no es simple (“casi todos los médicos
vienen de Rosario, para algunos es su primera experiencia laboral y en esa
condición de inestabilidad aceptan cualquier condición de trabajo”), la presión
se ejerce y tiene efecto, “hay gente muy valiosa que tuvo que irse”. La situación es inquietante, en tanto “en una Guardia tiene que estar la gente de
mayor conocimiento, es el lugar más álgido del hospital”.
Según pudo
observar, la atención en el sector de
terapia intensiva “no resiste el mínimo análisis de cualquier sociedad
científica; pacientes que han tenido infecciones severas sin cultivos; la administración
de drogas endovenosas no se puede hacer porque no hay bombas de infusión”.
Cuando
hace dos años ingresó al servicio, advierte Szok, el área no estaba mejor, “en
esa época teníamos coordinando a un médico que hoy es concejal, el servicio
estaba más a la deriva, más entremezclado con lo político; después tomó el
cargo otro médico pero no fue por concurso”.
Sin cuestionar capacidades, observa que “los cargos no son por
concurso, no hay transparencia en el
nombramiento, lo que serviría para desligar al hospital de la política”. Sin cobertura de cargos por concurso y mezclada
la política con el servicio de salud, Szok advierte que se pierde “la finalidad
de tener un hospital público en el pueblo”.
Igualmente, “el personal no tiene ningún tipo
de capacitación; el sueldo del personal de enfermería es lamentable”. Lo que no
incide en su desempeño, “el personal es muy valioso pero es gente muy atemorizada
por la situación”. El personal femenino suma
otro factor, “además del miedo generalizado respecto de la situación laboral,
descubrí por comentarios que hay mucha violencia de género, se ataca muchísimo
a las mujeres”.
