Ayuno, limosna y oración
Capitán Sarmiento.
Iniciado el periodo de Cuaresma, el padre Rogelio Vázquez, párroco de
San Carlos Borromeo, reflexionó sobre este periodo litúrgico de conversión y
reconciliación. Para el cristiano, explica el padre Rogelio, el
tiempo de cuarenta días que precede a la Pascua y que la Iglesia inicia con el rito del Miércoles de Ceniza
(cuando con una cruz de ceniza en la frente se recuerda a los fieles que “eres polvo y al polvo volverás”) es de
reparación: “la Cuaresma sería el tiempo
de cambiar el aceite y afinar el motor; si fuéramos jardines, sería el tiempo
de fertilizar la tierra y arrancar los yuyos”.
Siendo personas y no motores o jardines, la renovación igualmente corresponde,
“muchas veces hemos hecho cosas malas y necesitamos arrepentirnos; encontrar a
alguien que nos comprenda, alguien en quien confiar, y de allí la necesidad
del sacramento de la reconciliación que
la Cuaresma aconseja”.
En el
transcurrir de los días, “muchas veces nos dejamos llevar por nuestro egoísmo”. Frente a esto, “necesitamos empezar a pensar
en los demás, de ahí la necesidad de la limosna”. Igualmente, “muchas veces perdemos de vista el fin para el
que fuimos creados por Dios, estamos ciegos,
necesitamos recobrar la vista y para eso necesitamos la oración”. El ayuno, la limosna, la oración, observa el
padre Rogelio, tres recursos que dispone la Iglesia para ayudar a alcanzar la
renovación, “y esto dependerá de la intensidad con que los pongamos en
práctica”.
Esto saldra antes del leer mas Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas
En
transcurso la Cuaresma, “es bueno descubrirnos capaces de evangelizar, de
llegar a distintos grupos, a grupos que
parecen inaccesibles pero que están a nuestra disposición en el trabajo, en la familia, los amigos, la
pareja, los hijos; hay que llegar a ellos”.
Entre
las infinitas acciones, la catequesis, “es poner en práctica lo que la Iglesia
nos aconseja, nos señala el camino”. Lo
importante, “no nos quedemos de lado, activamente tratemos de encontrarnos con
Dios y para esto debemos tener el oído y el corazón atentos”. Los tiempos son difíciles, “y Dios está
pronto a escuchar nuestra oración, es el reconocimiento de que lo amamos”.
Ya en
curso la catequesis, la inscripción permanece abierta, “estamos preparando la
Pascua”. Finalizando el verano, el padre
Rogelio recuerda que el horario de misas es ahora a las 11 y a las 19 horas, “y
no llegues tarde, la Cuaresma es una gimnasia para agilizar el corazón y
también las piernitas”.
