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viernes, 18 de marzo de 2011

Cuaresma, tiempo de conversión y reconciliación


Ayuno, limosna y oración
Capitán Sarmiento.  Iniciado el periodo de Cuaresma, el padre Rogelio Vázquez, párroco de San Carlos Borromeo, reflexionó sobre este periodo litúrgico de conversión y reconciliación.   Para el cristiano, explica el padre Rogelio, el tiempo de cuarenta días que precede a la Pascua y que la Iglesia  inicia con el rito del Miércoles de Ceniza (cuando con una cruz de ceniza en la frente se recuerda a los fieles  que “eres polvo y al polvo volverás”) es de reparación: “la Cuaresma sería  el tiempo de cambiar el aceite y afinar el motor; si fuéramos jardines, sería el tiempo de fertilizar la tierra y arrancar los yuyos”.  Siendo personas y no motores o jardines, la renovación igualmente corresponde, “muchas veces hemos hecho cosas malas y necesitamos arrepentirnos; encontrar a alguien que nos comprenda, alguien en quien confiar, y de allí la necesidad del  sacramento de la reconciliación que la Cuaresma aconseja”. 
En el transcurrir de los días, “muchas veces nos dejamos llevar  por nuestro egoísmo”.  Frente a esto, “necesitamos empezar a pensar en los demás, de ahí la necesidad de la limosna”.  Igualmente,  “muchas veces perdemos de vista el fin para el que fuimos creados por Dios,  estamos ciegos, necesitamos recobrar la vista y para eso necesitamos la oración”.  El ayuno, la limosna, la oración, observa el padre Rogelio, tres recursos que dispone la Iglesia para ayudar a alcanzar la renovación, “y esto dependerá de la intensidad con que los pongamos en práctica”.  


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En transcurso la Cuaresma, “es bueno descubrirnos capaces de evangelizar, de llegar a  distintos grupos, a grupos que parecen inaccesibles pero que están a nuestra disposición  en el trabajo, en la familia, los amigos, la pareja, los hijos; hay que llegar a ellos”. 
Entre las infinitas acciones, la catequesis, “es poner en práctica lo que la Iglesia nos aconseja, nos señala el camino”.  Lo importante, “no nos quedemos de lado, activamente tratemos de encontrarnos con Dios y para esto debemos tener el oído y el corazón atentos”.  Los tiempos son difíciles, “y Dios está pronto a escuchar nuestra oración, es el reconocimiento de que lo amamos”.
Ya en curso la catequesis, la inscripción permanece abierta, “estamos preparando la Pascua”.  Finalizando el verano, el padre Rogelio recuerda que el horario de misas es ahora a las 11 y a las 19 horas, “y no llegues tarde, la Cuaresma es una gimnasia para agilizar el corazón y también las piernitas”.