González: “El
principal apostolado es la felicidad”
San Antonio de Areco.
El domingo 13 en la misa de las 19, el Novicio Sergio Marcelo González emitió
su Primera Profesión como Palotino. Fue en la Parroquia San Patricio “es una
ceremonia muy simple, pero con mucho significado porque es el compromiso que se
hace por un año. Son seis promesas, además de las tres que toda congregación
religiosa tiene, pobreza, castidad, y obediencia. Nosotros prometemos comunidad
de vida, servicio y perseverancia”, expresó.
Nacido en Villa Dolores, Córdoba, González contó que no
tenía una historia religiosa en su familia “yo tampoco era de ir a la iglesia”,
pero recibió el llamado de Dios cuando visitaba barrios carenciados mientras
cursaba sus estudios en la Facultad de Economía, “estando con la gente, rezando
con la gente, acompañándolos. Ahí fue cuando surgió el deseo de estar con el
prójimo”, expresó el novicio.
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Sergio González ingresó
a la Diócesis en Cruz del Eje en el 2001, “en el año 2006 corté la formación en
aquella jurisdicción porque si bien mantenía
la vocación, sentí que aquel no era mi lugar”, explicó. Por eso decidió tomarse
un tiempo y cambiar de aire, así surgió Buenos Aires, donde con la ayuda de un
párroco palotino descubrió que su tiempo de discernimiento no estaba cerrado y
que la vida religiosa era muy distinta a la vida en una diócesis.
En el 2008, llegó a San Antonio de Areco y en los últimos
dos años estuvo en Brasil haciendo parte de la formación.
Primera Profesión
Los votos son promesas que González explicó, “es un
compromiso personal que asumo de querer vivir como el fundador pedía. Se
renuevan año a año hasta que se hacen las profesiones perpetuas que son las
promesas para toda la vida, después de eso cada uno puede ser ordenado diácono,
o sacerdote o quedar como hermano, que es un religioso que se entrega a la vida
de los demás sin ser sacerdote”.
El apoyo de la
familia
Esta fue una decisión que en un principio su familia no
entendía “no le gustó para nada, las familias del interior o son muy religiosas
o les cuesta entender cómo son las cosas, yo estudiaba economía, me faltaba un
año para terminar y a mi mamá le costó comprender que dejara algo en lo que iba
bien, para irme a otra cosa desconocida para ellos. Pero después con los años
han llegado a entender que donde yo esté, sea o no sea sacerdote, si soy feliz
eso es lo mejor para mí y para ellos”, expresó. Ahora la relación es diferente,
de un total apoyo y acompañamiento “esta profesión es un paso en el querer
seguir reflexionando, no es que ya me ponen el sello de cura (…)”, comentó Sergio
González.
El llamado a los
jóvenes
González incentivó a los jóvenes a que quieran seguir el
camino de Dios, hay que “arriesgarse, no tener miedo, tomar decisiones”, porque
se nota que las actuales generaciones tienen dificultad para decidir y
“jugarnos por algo”. Por eso el seminarista insiste en “no tener miedo, hay que
acercarse, preguntar, no tener vergüenza, (…)
A modo de reflexión y mensaje el seminarista afirmó, “lo que Dios quiere cuando nos llama,
es nuestra propia felicidad, nos quiere felices. (…), el principal apostolado
es la felicidad. La persona que se pregunta si puede serlo, lo primero que debe
meditar es dónde Dios me quiere ver feliz, porque Dios me hizo para ser feliz”,
resaltó González.
