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viernes, 18 de febrero de 2011

Primera Profesión de un palotino


González: “El principal apostolado es la felicidad”
San Antonio de Areco. El domingo 13 en la misa de las 19, el Novicio Sergio Marcelo González emitió su Primera Profesión como Palotino. Fue en la Parroquia San Patricio “es una ceremonia muy simple, pero con mucho significado porque es el compromiso que se hace por un año. Son seis promesas, además de las tres que toda congregación religiosa tiene, pobreza, castidad, y obediencia. Nosotros prometemos comunidad de vida, servicio y perseverancia”, expresó.
Nacido en Villa Dolores, Córdoba, González contó que no tenía una historia religiosa en su familia “yo tampoco era de ir a la iglesia”, pero recibió el llamado de Dios cuando visitaba barrios carenciados mientras cursaba sus estudios en la Facultad de Economía, “estando con la gente, rezando con la gente, acompañándolos. Ahí fue cuando surgió el deseo de estar con el prójimo”, expresó el novicio


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Sergio González  ingresó a la Diócesis en Cruz del Eje en el 2001, “en el año 2006 corté la formación en aquella jurisdicción  porque si bien mantenía la vocación, sentí que aquel no era mi lugar”, explicó. Por eso decidió tomarse un tiempo y cambiar de aire, así surgió Buenos Aires, donde con la ayuda de un párroco palotino descubrió que su tiempo de discernimiento no estaba cerrado y que la vida religiosa era muy distinta a la vida en una diócesis.

En el 2008, llegó a San Antonio de Areco y en los últimos dos años estuvo en Brasil haciendo parte de la formación.

Primera Profesión
Los votos son promesas que González explicó, “es un compromiso personal que asumo de querer vivir como el fundador pedía. Se renuevan año a año hasta que se hacen las profesiones perpetuas que son las promesas para toda la vida, después de eso cada uno puede ser ordenado diácono, o sacerdote o quedar como hermano, que es un religioso que se entrega a la vida de los demás sin ser sacerdote”.
El apoyo de la familia
Esta fue una decisión que en un principio su familia no entendía “no le gustó para nada, las familias del interior o son muy religiosas o les cuesta entender cómo son las cosas, yo estudiaba economía, me faltaba un año para terminar y a mi mamá le costó comprender que dejara algo en lo que iba bien, para irme a otra cosa desconocida para ellos. Pero después con los años han llegado a entender que donde yo esté, sea o no sea sacerdote, si soy feliz eso es lo mejor para mí y para ellos”, expresó. Ahora la relación es diferente, de un total apoyo y acompañamiento “esta profesión es un paso en el querer seguir reflexionando, no es que ya me ponen el sello de cura (…)”, comentó Sergio González.
El llamado a los jóvenes
González incentivó a los jóvenes a que quieran seguir el camino de Dios, hay que “arriesgarse, no tener miedo, tomar decisiones”, porque se nota que las actuales generaciones tienen dificultad para decidir y “jugarnos por algo”. Por eso el seminarista insiste en “no tener miedo, hay que acercarse, preguntar, no tener vergüenza, (…)
A modo de reflexión y mensaje el seminarista  afirmó, “lo que Dios quiere cuando nos llama, es nuestra propia felicidad, nos quiere felices. (…), el principal apostolado es la felicidad. La persona que se pregunta si puede serlo, lo primero que debe meditar es dónde Dios me quiere ver feliz, porque Dios me hizo para ser feliz”, resaltó González.