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viernes, 21 de enero de 2011

A 30 años del fallecimiento de Héctor J. Cámpora

Entre los presentes se encontraban el hijo, nietos,
sobrinos del ex-presidente y el intendente Luis Ghione
San Andrés de Giles.    El domingo 19 se conmemoró en el cementerio Norte el 30º aniversario de la muerte del ex presidente Héctor J. Cámpora con bendición de placas, ofrendas florales y palabras alusivas.  El homenaje contó con la presencia de Héctor Pedro Cámpora y otros familiares del fallecido ex presidente, de autoridades municipales, funcionarios, concejales, representantes de organizaciones políticas y vecinos.  Luego de las oraciones del párroco de San Andrés Apóstol, padre Hernán Lucía (en base a «si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto», Juan 12, 24), el concejal Facundo Campos remarcó, entre otros conceptos,  que «el doctor Cámpora fue un leal defensor de la causa nacional impulsada por el General Perón (…)  La política es la herramienta fundamental para el cambio, la transformación y la profundización que hacen a la dignidad humana; a los más jóvenes los convoco a que participen y que nadie les robe sus sueños y esperanzas; tomemos como ejemplo al Tío, como así lo llamaba la juventud de ese entonces, y hagamos de la política  un medio para servir a la sociedad como lo hizo él, con honestidad, honor y lealtad; demostremos que para nosotros los peronistas la política no fue ni será un fin sino un medio».
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El intendente Luis Ghione, al evocar a quien fuera presidente de los argentinos y muriera un 19 de diciembre de 1980 en Méjico, remarcó en principio la importancia de «recordar, ir al rescate de las mejores fechas que hacen a nuestra identidad y a nuestra historia».   Quien muriera en el exilio «(…)  fue adalid y  honroso protagonista de su tiempo; instante clave en la vida política argentina, conjugó y aunó esfuerzos, integró y  movilizó a toda la sociedad recreando renovadas esperanzas respecto de la política como instrumento de transformación y cambio, y para eso puso todo (…)  Muchos argentinos indudablemente carecen de memoria y no voy a excluirme de ello, esos nuevos tiempos, paridos con sacrificio y sufrimiento, debieron haber sido sostenidos contra viento y marea.  El olvido provocó  luego no solo la destrucción y extranjerización del aparato productivo, el crecimiento exorbitante de la deuda externa sino también nuevamente víctimas y sufrimiento por la instrumentación de la política del terror por parte del Estado (…)  Como dice nuestra señora Presidenta, no basta que cambie un gobierno sino la sociedad toda,  la sociedad toda es la que deberá cambiar,  donde cada uno sepa que cuando hace o toma una decisión está también construyendo el modelo de sociedad en la cual quiere vivir, y nadie quiere vivir en el infierno… absolutamente nadie.  El camino que nos lleva a un destino mejor está poblado de espinas, obstáculos, dificultades, tiene encrucijadas caprichosas, pero es el que vale la pena tomar  para gestar el estado de derecho y  bienestar que todos nos merecemos.  Quiero  particularmente  hoy transformar este día en reconocimiento y sentido homenaje a quien hace ya treinta años nos dejara una impronta clara como legado fundamental, el principio de lealtad, que solo puede ponderarse acabadamente desde el terreno y la práctica política: lealtad a los compañeros, a los verdaderos amigos, al pueblo, al trabajo, a los marginados del crecimiento.  Doctor Cámpora, usted   nos enseñó que a la hora de definir posiciones, a la hora del compromiso, no caben la indiferencia, el pesimismo o la resignación.  Usted es para nosotros emblema ejemplificador y por lo mismo su nombre convoca, es llama que alimenta como así también esperanza para acceder a una patria más grande y generosa, como la que hoy se está construyendo.  Los que tuvimos la suerte de recorrer aquel tiempo con atención y sin vendas en los ojos, sin posturas especulativas u oportunistas,  vemos con claridad cómo campea hoy el mismo compromiso, cómo asoma hoy un tiempo preñado de fe en favor de nadie en particular pero sí  en cambio de todos en general para crecer más  y trabajar en favor de un destino común realmente superador, como el que usted soñó.   Héctor José Cámpora, descanse en paz».