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| Entre los presentes se encontraban el hijo, nietos, sobrinos del ex-presidente y el intendente Luis Ghione |
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El intendente Luis Ghione, al evocar a quien fuera presidente de los argentinos y muriera un 19 de diciembre de 1980 en Méjico, remarcó en principio la importancia de «recordar, ir al rescate de las mejores fechas que hacen a nuestra identidad y a nuestra historia». Quien muriera en el exilio «(…) fue adalid y honroso protagonista de su tiempo; instante clave en la vida política argentina, conjugó y aunó esfuerzos, integró y movilizó a toda la sociedad recreando renovadas esperanzas respecto de la política como instrumento de transformación y cambio, y para eso puso todo (…) Muchos argentinos indudablemente carecen de memoria y no voy a excluirme de ello, esos nuevos tiempos, paridos con sacrificio y sufrimiento, debieron haber sido sostenidos contra viento y marea. El olvido provocó luego no solo la destrucción y extranjerización del aparato productivo, el crecimiento exorbitante de la deuda externa sino también nuevamente víctimas y sufrimiento por la instrumentación de la política del terror por parte del Estado (…) Como dice nuestra señora Presidenta, no basta que cambie un gobierno sino la sociedad toda, la sociedad toda es la que deberá cambiar, donde cada uno sepa que cuando hace o toma una decisión está también construyendo el modelo de sociedad en la cual quiere vivir, y nadie quiere vivir en el infierno… absolutamente nadie. El camino que nos lleva a un destino mejor está poblado de espinas, obstáculos, dificultades, tiene encrucijadas caprichosas, pero es el que vale la pena tomar para gestar el estado de derecho y bienestar que todos nos merecemos. Quiero particularmente hoy transformar este día en reconocimiento y sentido homenaje a quien hace ya treinta años nos dejara una impronta clara como legado fundamental, el principio de lealtad, que solo puede ponderarse acabadamente desde el terreno y la práctica política: lealtad a los compañeros, a los verdaderos amigos, al pueblo, al trabajo, a los marginados del crecimiento. Doctor Cámpora, usted nos enseñó que a la hora de definir posiciones, a la hora del compromiso, no caben la indiferencia, el pesimismo o la resignación. Usted es para nosotros emblema ejemplificador y por lo mismo su nombre convoca, es llama que alimenta como así también esperanza para acceder a una patria más grande y generosa, como la que hoy se está construyendo. Los que tuvimos la suerte de recorrer aquel tiempo con atención y sin vendas en los ojos, sin posturas especulativas u oportunistas, vemos con claridad cómo campea hoy el mismo compromiso, cómo asoma hoy un tiempo preñado de fe en favor de nadie en particular pero sí en cambio de todos en general para crecer más y trabajar en favor de un destino común realmente superador, como el que usted soñó. Héctor José Cámpora, descanse en paz».
