viernes, 3 de diciembre de 2010
Covini señaló, lo que reina en la Cooperativa no es silencio, «es tristeza»
Cerca de jubilarse hizo un recorrido por las distintas épocas de su trabajo
Capitán Sarmiento. Juan Carlos Covini, próximo a acceder a la jubilación tras su trayectoria laboral en la Cooperativa Agrícola Ganadera Sarmiento, en diálogo con FM Universo reflexionó sobre circunstancias habidas en su fuente laboral desde que ingresó hace 42 años. Hoy, clausurada la planta de silos por ordenanza municipal a fines de 2008, Covini entiende que no es silencio lo que reina, «es tristeza».
En tiempos en que era la única planta cerealera de la zona, el acopio y comercialización de los miles de toneladas que produce la región absorbía al personal, «he vivido más acá que en mi casa; era trabajar, trabajar y trabajar, con mucha gente al lado mío». Entre sus jefes más recordados, Julio Tapia, «fue un compañero de trabajo, un amigo y un poco padre también, yo tenía 23 años, él era mayor y me enseñaba cómo se trabajaba». La soja no se vislumbraba, «era algo de trigo y lino, muy poco, y desde fines de marzo hasta septiembre todo maíz». Sin faltar las grandes propiedades, «en la zona de Carmen de Areco, solo en el tramo de la Ruta 51 entre Nuevo Pueblo y Arroyo Luna, había más de treinta chacareros chicos; iba el camión para esa zona y cargaba en el chasis el cereal de un propietario y en el acoplado el de otro». Con quienes tenían a su cargo el transporte de granos, al principio en unos nueve camiones, «jamás he tenido una discusión; los recuerdo a todos con mucho cariño».
Igual aprecio manifestó para aquellos con quienes compartía el trabajo administrativo, «todos tipos espectaculares en todo el sentido de la palabra, amigos, compañeros, había que poner el hombro y quedarse hasta cualquier hora de la madrugada».
Esto saldra antes del leer mas Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas
En el transcurrir hubo dificultades: a mediados de los ’90, la cooperativa Ramallo se hizo cargo de los silos sin influir esto en su función; más allá de lo formal, «mi trabajo fue siempre el mismo». En esas circunstancias, «siento que el socio no le respondió a la cooperativa como la cooperativa en su momento le respondió», admite Covini. En algún momento, «si la cooperativa dejó de funcionar fue para pagar a la gente lo que le debía pero hay gente que no le pagó a la cooperativa, gente muy importante en Sarmiento». Morosos hoy con una situación económica resuelta, «que de la cooperativa se olvidaron, eso duele».
El inmueble en la estación continúa perteneciendo a la Cooperativa Sarmiento, «el terreno fue donado a perpetuidad en el año ’86 por el Estado pero meses atrás vino gente del Ferrocarril diciendo que, mientras estén las vías del ferrocarril, por la ley 19076 las plantas de silos tienen que existir». Dada la cantidad de plantas de silos que ve insertas en ciudades grandes y pequeñas, no entiende la razón por la cual los silos, con capacidad para 22 mil toneladas, no puedan ser utilizados, «y estamos en un Gobierno que dice que apoya a las pequeñas y medianas empresas».
Hace poco, «hubo que tirar soja buena, vinieron inspectores y en septiembre pasado tuve que ir a la fiscalía, a San Nicolás; eso me pone mal, por querer hacer las cosas bien y trabajar tenés problemas». Igual, Covini deja esto al margen, «vamos a rescatar lo bueno, la gente que conocí, compañeros, amigos, que dieron todo en su trabajo para que las cosas salieran bien». Con resistencia a dejar la vida activa, no desestima para su futuro tiempo libre regresar a una afición que solía cultivar, conducir un espacio deportivo en un medio local.