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| Los vitrales de Bunge están ubicados en el oratorio |
San Antonio de Areco. La parroquia San Antonio de Padua ha acrecentado su patrimonio edilicio con vitrales de Félix Bunge, artista reconocido por embellecer las mejores iglesias del país, y el padre Santiago Whelan, desde hace cuatro años al frente de la parroquia, y Lili Zerboni, integrante de la comisión de apoyo, comentaron sobre esto y otras acciones parroquiales.
Los vitrales de Bunge, quien tuvo a su cargo, entre otros muchos, la realización de los de la catedral de La Plata, están ubicados en el oratorio y representan a San Vicente Pallotti, patrono de los palotinos (orden a cargo de la Parroquia desde hace 25 años), y a María Auxiliadora, patrona del agro. Bunge culminó la ejecución de sus vitrales para el 280 aniversario de la fundación del pueblo, luego de tres meses de dedicación.
La convocatoria a Bunge, eximio en este arte propio de la Iglesia Católica, está fundamentada. Autodidacta, en su provincia natal, Mendoza, Bunge comenzó hace unos veinticinco años a adquirir la técnica de los vitrales, un recurso del medioevo para ilustrar a través de luces y colores a las mayorías que no sabían leer cómo eran los santos y los relatos de la Biblia. Conocimiento, práctica e indiscutible don que hoy Bunge transmite en sus talleres de San Telmo y de Luján, ciudad en cuya basílica hoy está abocado.
En su larga trayectoria, restauró gran cantidad de vitrales de numerosas iglesias (entre las cercanas, la de San Patricio, en Mercedes), monasterios, conventos, museos, estancias y teatros a lo largo del país. De su obra, lo más destacado es lo realizado en la catedral de La Plata no sólo por la calidad del trabajo sino por la relevancia arquitectónica que tienen ese edificio y esa ciudad en el mundo.
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El padre Whelan observó que estos vitreaux conforman una serie de acciones encaradas tiempo atrás, que han llevado a la restauración del templo y de la casa parroquial, más la construcción del centro Padre Stakelum. Se trata de restauraciones estructurales: techos, humedad de paredes, pintura, pisos, renovación de la instalación eléctrica, fachada, rejas, Vía Crucis, oratorio de la Oración Perpetua. La construcción del centro de asistencia, una obra de largo aliento, fue posible solo a partir del sostenido apoyo de quienes integran la comisión y de la colaboración de muchos, «sin ese apoyo, es imposible, agradezco la colaboración de todos», remarca el padre Whelan.
Padre Stakelum
Acerca de este Centro, Zerboni explicó que con su funcionamiento se apunta a seguir el lineamiento de la Iglesia de actuar a favor de la inclusión social, misión remarcada por el obispo Jorge Casaretto para hacer frente a discursos de políticas duras y tolerancia cero impuestos para preservar la seguridad. Así, el Centro ofrece capacitación en artes y oficios (cocina, cosmetología, pedicuría, cerámica, guitarra), y charlas de prevención; la última, sobre salud bucal, dada por integrantes de la Fundación Claves a niños y adultos.
«El Centro está en el barrio –Municipal-, los mismos vecinos se ocupan de cuidarlo y se acostumbran a ir, si no es por un curso es por otro», señala Zerboni. Lo importante, «el grupo que acompaña en esto de embellecer la Parroquia, que es patrimonio histórico del pueblo, también acompaña al Padre en trabajar por la inclusión social». Por el momento, el propósito de creación del Centro, un hogar para madres en riesgo, ha sido pospuesto, «los trámites burocráticos demoran tanto que el Padre promovió estos cursos para no tener ese lugar desocupado».
