Carta abierta
Inesperadamente, sin imaginarlo, un amigo genera el impulso
de explicar algunas realidades políticas que afectan la natural mecánica de los
medios de comunicación, la prensa escrita en nuestro caso.
El amigo quería mi opinión o mejor dicho saber cómo limita el
accionar de Papel Prensa el normal funcionamiento de PRIMERA FILA, siendo que
el papel para un semanario es el insumo preponderante.
Esto saldra antes del leer mas Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas
Al instante le conté que en los últimos 15 días debimos
afrontar aumentos directos del 25 por ciento lo cual pone a las editoriales y a
la prensa escrita especialmente, al límite de la capacidad operativa y lleva a esta
actividad del escaso rédito económico actual, a ser una empresa no rentable.
Mi amigo automáticamente se solidarizó y comenzó a
despotricar contra la vapuleada Papel Prensa, lo escuché un par de minutos y ya
que estaba interesado y preguntó, seguí describiendo complicaciones. Hablé del
incremento de la electricidad (que dejó de ser subsidiada) y es fundamental en
el proceso de impresión, pero también es
bueno recordarlo porque no todos lo tienen en cuenta, que la luz -como decimos
de entrecasa-, es un factor determinante; más que en otros sistemas
informativos. Además del primordial proceso de imprenta, los periódicos
necesitan del trabajo de más gente en la parte de edición que a su vez dedican
más tiempo que la TV, radio o los sitios web para obtener una página acabada, prolija,
cuidada en su diseño y ortografía, veraz en los datos que refleja, no sólo por
una cuestión de gusto, sino para efectuar un aporte humilde que ayude a
conservar parámetros culturales que sólo la lectura posibilita.
Cuando mi amigo ya casi se despedía le dije que “había más”,
si quería saber le contaba. Muy interesado dijo que sí. Expliqué entonces que
además de los inconvenientes descritos anteriormente, existe el REPARTO CAPRICHOSO y a todas luces DISCRIMINATIVO
de la pauta publicitaria oficial. ANSES, ARBA, CASINOS son muchas veces un mecanismo económico usado como
bozal entre medios dóciles cercanos al poder, que lo aceptan a cambio del
silencio, o peor, para hacer propaganda encubierta, siempre a favor del
benefactor que les engorda la billetera, a espaldas de mucho público
desprevenido.
Se trata de la pauta oficial que a través de todos los
medios debería difundir conocimientos, campañas de concientización o
preventivas de salud, en cambio es dinero de los vecinos que se reparte
antojadizamente para beneficio de los “leales” y se mezquina a la prensa no amiga como castigo
por no ser obsecuente. Poco, muy poco, se usa para educar abierta y
universalmente.
¿De qué medios hablamos? Simplemente hay que observar qué
empresas informativas de nivel pueblerino, provincial o nacional reproducen sistemáticamente
publicidad sobre ANSES, ARBA, CASINOS.
En contraposición es fácil advertir medios que comunican
acciones gubernamentales sin requerir o disponer de constantes subsidios ni
limosna alguna de parte de funcionarios de turno.
Los funcionarios que sueltan la dádiva son los mismos que
hablan de equidad social pero entre otras calañas, reparten oportunidades
laborales en el seno del Estado sólo entre allegados partidarios, entre hijos
de estos, o entre familiares de quienes se hacen llamar periodistas y son netos
cazadores de beneficios logrados a
partir de las arcas públicas, dinero que merecería mejor destino y digna
administración.
Papel Prensa es una mancha… una más entre muchas.
Muchas empresas continuamos sobreviviendo perfecta y
dignamente con el apoyo de auspicios comerciales privados y gracias al sostén
del público que nos elige.
Daniel Ford
Director Primera Fila