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sábado, 2 de octubre de 2010

Ex combatientes de Malvinas

Lamadrid: “Entre la alegría de volver con vida y la tristeza de no regresar con la victoria”
San Antonio de Areco
“La guerra todavía no terminó para muchos de ellos
 y  sigue vigente en la actualidad”
El tema Malvinas parecería que sólo cobra vigencia  en abril y luego se vuelve al silencio. En este caso, la película que se proyectó el 11 de septiembre en el cine Vieytes es una buena oportunidad para retomar la cuestión.  La psicóloga social Susana Lamadrid, que regularmente mantiene reuniones con varios ex combatientes de Malvinas de la ciudad, analizó el film “14 de Junio. Lo que nunca se perdió”,  dirigida por Daniel Circosta, y trazó un paralelo entre lo que se muestra y la realidad que viven muchos de los que estuvieron en las Islas en el otoño de 1982.

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Susana Lamadrid
Lamadrid rescata la visión del lado humano de los que combatieron en Malvinas que describe el trabajo de Circosta, los fuertes lazos solidarios que creó la guerra, las sensaciones del regreso tras la derrota y su reinserción en una sociedad que todavía, casi tres décadas después, tiene dificultades para elaborar el discurso final de lo que pasó en las Islas del Atlántico Sur.
“Me gustó mucho la película.  Fue interesante el recorte que el director hizo para presentar la Guerra de Malvinas, para mostrar lo que le pasó a la gente que estuvo en las Islas, la relación de los soldados con sus jefes, los militares de carrera.  Deja de lado el análisis del contexto social y político de la época y parte de lo que le pasó a la gente”, dijo Lamadrid.
“Compartí la película con Fernando De Prinzio, ex combatiente, y su señora,  y algo que me sorprendió fue  que muchos de los relatos, de los comentarios de los protagonistas del film, los trabajamos en el Centro de ex combatientes de San Antonio de Areco, es decir las similitudes en las vivencia de la guerra en distintas personas que ni siquiera se conocen pero que plantean las mismas situaciones.  Siempre hay experiencias comunes pero en este caso había cosas muy emotivas sobre lo vivido, con un hilo conductor  basado en los vínculos humanos”, comentó a manera de introducción la Psicóloga Social.
“No todos pudieron reinsertarse”
“La guerra todavía no terminó para muchos de ellos y  sigue vigente en la actualidad.  Cada uno tuvo una vivencia particular y se acomodó nuevamente como pudo en su regreso a la vida social.  Ese es un paralelo con el guión de la película.  No todos pudieron reinsertarse.  Algunos cayeron en adicciones, en estados depresivos, sufrieron intentos de suicidios.  Sé que todavía se juntan para asistir al compañero que tiene un problema, que lo van a ver.  Si hay algún tema de salud ayudan, consiguen remedios, recursos, hablan con el que tienen que hablar.  Esa solidaridad con el compañero la muestran hasta hoy.  Es un lazo solidario que va a seguir de por vida porque los une una experiencia inigualable”, explicó Susana Lamadrid.
“Muchos se imaginaban otra recepción”
“El regreso de la guerra fue difícil.  Muchos se imaginaban otra recepción.  Fue volver, llegar a su casa y ahí quedó.  No pasó lo mismo en Giles porque la gente esperó a los soldados a la vuelta de Malvinas y se estableció de movida un vínculo distinto.  Ni en Areco ni en la película ocurrió esto”, afirmó la docente.
“Hecho histórico y contemporáneo”
“Los ex combatientes te dicen que lo que nos pasó es un hecho histórico y contemporáneo, que se dio en un contexto social muy duro y tal vez eso hizo que se mezclaran muchas opiniones diferentes.  Ellos plantean que tenían sólo 18 años y no tenían opciones y fueron a Malvinas, que les tocó a ellos como le podía haber tocado a otro, puro azar.  Hubo mucho dolor, sufrimiento pero esto no fue compartido por toda la sociedad, nadie se hizo eco de su regreso y en la actualidad sigue siendo un tema difícil para hablar, como un tabú, donde se mezclan vivencias, política local e internacional, muchas cosas.  Por eso me gustó la película que se basó sólo en lo que le pasó a los que estuvieron en Malvinas que fue algo que marcó el resto de sus vidas”, manifestó la Psicóloga Social.
“Hay una escena de la película que la conversé con un ex combatiente de San Antonio de Areco: ellos deseaban que la guerra se terminara, volver con vida pero también querían cumplir con lo  que el Estado impone, dar la vida por la patria y recuperar el territorio argentino.  Uno de los protagonistas del film dijo: ‘tenía mi cuerpo dividido, tenía una enorme alegría de volver, de estar con mi familia y en la otra mitad tenía la tristeza de haber perdido el territorio que era la finalidad del sacrificio’.  Eso está latente en casi todos los que fueron a Malvinas: el pecho dividido entre la alegría de volver con vida y la tristeza de no regresar con la victoria”, enfatizó Susana Lamadrid.