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viernes, 8 de octubre de 2010

Con sus propias manos – Barrio Arpesella


Las dieciocho casas fueron construidas por los mismos adjudicatarios en los ‘60
San Antonio de Areco
El Barrio comparte la zona junto a los barrios
Eva Perón y Presidente Perón
Primera Fila visitó el Barrio Ángel Arpesella –encuadrado, junto a los barrios Eva Perón y Presidente Perón entre las calles Vieytes, Sarmiento, Fitte, Bolívar y Rivadavia- para conocer sus necesidades y algo de su historia. Américo Fiore, uno de los vecinos  que vive allí desde el inicio del barrio,  contó cómo lo construyeron con sus propias manos, y reclamó orden en el tránsito, ya que en la zona, además de mal estacionamiento y altas velocidades por Vieytes, se ven afectados por  picadas de motos y vandalismo.

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Fiore recordó que durante el gobierno del presidente Frondizi se proyectaron barrios para las localidades de Carlos Casares, Salto Argentino y San Antonio de Areco, “la Municipalidad convocaba a vecinos para poder integrar un consorcio”,  a quienes después de responder una encuesta y conocer si tenían antecedentes penales, se les adjudicaba un puntaje, así se seleccionaron dieciocho personas de un grupo no muy numeroso que se había conformado, quienes debieron construir el barrio con los materiales y herramientas aportados por el plan de gobierno.
“Empezamos en 1959”
“Empezamos en noviembre de 1959 a quitar árboles”, señaló Fiore, ya que había zonas de quintas, “de firme empezamos en enero de 1960, el Instituto de la Vivienda contrató a través de la Municipalidad al maestro mayor de obras, italiano de origen, Don Ángel  Arpesella, por eso el Concejo Deliberante le puso ese nombre al Barrio”.  De los dieciocho seleccionados sólo uno tenía experiencia en el tema, un medio oficial de albañil, el resto desconocía la cuestión, “aprendimos a marcar cimientos, a nivelar, levantar paredes, revocar y terminar pintando la casa”.
Debían descargar los camiones que llegaban con materiales y hacer toda la tarea. Se fueron especializando en distintos trabajos, “aprendí plomería, otros a hacer cloacas, otros a revocar, no sabíamos pegar un ladrillo cuando comenzamos, y ¡cómo hicimos estas casas!”, señaló con orgullo la buena construcción. Además Américo tuvo a su cargo el control de las licitaciones que se hacían para los materiales.
El Barrio se inauguró el 13 de junio de 1963, “hasta ese momento nadie sabía cuál era la casa que le tocaba, por lo que hubo que esmerarse en todas. Las casas iban a sorteo y por orden con respecto a la cantidad de horas trabajadas.  Estuvimos un año y dos meses trabajando quince personas, porque exoneraron a tres que no cumplían los horarios. Cada quince días venía la inspección de La Plata”.
El plan para construir el Barrio incluyó la estructura del tanque de agua,  la instalación de las bombas y  la red, “es propiedad privada de las dieciocho viviendas”, aclaró Fiore, tiene una perforación de 65 metros de profundidad. Abonan el agua cada mes y con ese dinero se llevan adelante las reparaciones y el mantenimiento necesario, “tenemos una bomba completa de repuesto, nueva, y herramientas, todo inventariado”
Consorcio
El Barrio es un consorcio y así funciona, cada año renuevan la Comisión Directiva. Los vecinos mantienen el lugar “como cuando se hizo”. Tienen cloacas desde la intendencia de Tito Domínguez, calles asfaltadas, así que de parte de este vecino no hay prácticamente quejas que presentar, salvo los trastornos que les genera el tránsito y algún accionar de vándalos.
Tránsito descontrolado
“El tránsito está medio descontrolado, como en todo el pueblo”, afirmó Fiore, “acá lo más violento es la avenida Vieytes, se circula a 60, 70 y hasta 80 kilómetros. No pasa nada en la calle Sarmiento porque Dios pone la mano, no porque no haya motivo”, también se observan altas velocidades por Bolívar. Y mientras señalaba su reclamo de seguridad vial, recordó que Vieytes lleva la denominación de avenida “porque hace tiempo, cuando era de tierra, tenía dos manos, desde la esquina del Hospital Morgan hasta Güiraldes, y en el centro columnas de alumbrado de hierro”, lamentó que al momento de asfaltarla no hubieran mantenido un bulevard o al menos darle un mayor ancho como el de Irigoyen.
De regreso a su reclamo, Américo manifestó lo habitual de que corran picadas con motos, que circulen camiones, que los autos se movilicen en contramano y que estacionen mal. También señaló la necesidad de cartelería, un antiguo pedido del Consorcio, que si bien en los últimos tiempos fue logrado los vándalos los han arruinado o quitado directamente. Por lo tanto pidió los controles necesarios. Hubo una época en que motos e incluso automóviles cruzaban por sobre la plaza, el Consorcio adquirió hierros y los colocó como para evitar esa actitud.