Las dieciocho casas fueron construidas por
los mismos adjudicatarios en los ‘60
San Antonio de Areco
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| El Barrio comparte la zona junto a
los barrios Eva Perón y Presidente Perón |
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Fiore recordó que
durante el gobierno del presidente Frondizi se proyectaron barrios para las
localidades de Carlos Casares, Salto Argentino y San Antonio de Areco, “la
Municipalidad convocaba a vecinos para poder integrar un consorcio”, a quienes después de responder una encuesta y
conocer si tenían antecedentes penales, se les adjudicaba un puntaje, así se
seleccionaron dieciocho personas de un grupo no muy numeroso que se había
conformado, quienes debieron construir el barrio con los materiales y
herramientas aportados por el plan de gobierno.
“Empezamos en 1959”
“Empezamos en
noviembre de 1959 a quitar árboles”, señaló Fiore, ya que había
zonas de quintas, “de firme empezamos en enero de 1960, el Instituto de la
Vivienda contrató a través de la Municipalidad al maestro mayor de obras,
italiano de origen, Don Ángel Arpesella,
por eso el Concejo Deliberante le puso ese nombre al Barrio”. De los dieciocho seleccionados sólo uno tenía
experiencia en el tema, un medio oficial de albañil, el resto desconocía la
cuestión, “aprendimos a marcar cimientos, a nivelar, levantar paredes, revocar
y terminar pintando la casa”.
Debían descargar los
camiones que llegaban con materiales y hacer toda la tarea. Se fueron
especializando en distintos trabajos, “aprendí plomería, otros a hacer cloacas,
otros a revocar, no sabíamos pegar un ladrillo cuando comenzamos, y ¡cómo hicimos
estas casas!”, señaló con orgullo la buena construcción. Además Américo tuvo a
su cargo el control de las licitaciones que se hacían para los materiales.
El Barrio se
inauguró el 13 de junio de 19 63, “hasta ese momento nadie sabía cuál era
la casa que le tocaba, por lo que hubo que esmerarse en todas. Las casas iban a
sorteo y por orden con respecto a la cantidad de horas trabajadas. Estuvimos un año y dos meses trabajando
quince personas, porque exoneraron a tres que no cumplían los horarios. Cada quince
días venía la inspección de La Plata”.
El plan para
construir el Barrio incluyó la estructura del tanque de agua, la instalación de las bombas y la red, “es propiedad privada de las dieciocho
viviendas”, aclaró Fiore, tiene una perforación de 65 metros de profundidad. Abonan el agua cada mes y
con ese dinero se llevan adelante las reparaciones y el mantenimiento
necesario, “tenemos una bomba completa de repuesto, nueva, y herramientas, todo
inventariado”
Consorcio
El Barrio es un
consorcio y así funciona, cada año renuevan la Comisión Directiva. Los vecinos
mantienen el lugar “como cuando se hizo”. Tienen cloacas desde la intendencia
de Tito Domínguez, calles asfaltadas, así que de parte de este vecino no hay
prácticamente quejas que presentar, salvo los trastornos que les genera el
tránsito y algún accionar de vándalos.
Tránsito descontrolado
“El tránsito está
medio descontrolado, como en todo el pueblo”, afirmó Fiore, “acá lo más
violento es la avenida Vieytes, se circula a 60, 70 y hasta 80 kilómetros . No pasa nada en la calle Sarmiento porque
Dios pone la mano, no porque no haya motivo”, también se observan altas
velocidades por Bolívar. Y mientras señalaba su reclamo de seguridad vial,
recordó que Vieytes lleva la denominación de avenida “porque hace tiempo,
cuando era de tierra, tenía dos manos, desde la esquina del Hospital Morgan
hasta Güiraldes, y en el centro columnas de alumbrado de hierro”, lamentó que
al momento de asfaltarla no hubieran mantenido un bulevard o al menos darle un
mayor ancho como el de Irigoyen.
De regreso a su
reclamo, Américo manifestó lo habitual de que corran picadas con motos, que
circulen camiones, que los autos se movilicen en contramano y que estacionen
mal. También señaló la necesidad de cartelería, un antiguo pedido del
Consorcio, que si bien en los últimos tiempos fue logrado los vándalos los han
arruinado o quitado directamente. Por lo tanto pidió los controles necesarios.
Hubo una época en que motos e incluso automóviles cruzaban por sobre la plaza,
el Consorcio adquirió hierros y los colocó como para evitar esa actitud.
