Desde el Centro de
Prevención subrayan la importancia de pedir ayuda
Capitán Sarmiento
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Con ingreso por el
alcohol, la actual accesibilidad a
la droga lleva aun mayor consumo
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El Centro de Prevención de las Adicciones
(CPA), con sede en Aristóbulo del Valle y Moreno, es uno de los 184 centros de
atención gratuita existentes en territorio bonaerense destinados a la
prevención, atención de pacientes en consultorios externos y derivación a
comunidades terapéuticas.
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Al frente del CPA local, Cecilia Álvarez comentó sobre aspectos
a atender en la prevención y tratamiento de las adicciones. “Las patologías sociales, como la violencia
y la drogadicción, deben encararse con
un enfoque interdisciplinario; no hay soluciones mágicas”, advierte Álvarez,
psicóloga.
La frase recurrente, ‘yo dejo cuando quiero’, es
irrealizable, debido a que “la dependencia
no es sólo psicológica, sino del sistema nervioso, que hace que la persona
necesite esa sustancia”. Las sustancias
adictivas, remarca Álvarez, tienen otra particularidad,
“el nivel de tolerancia: a medida que el tiempo pasa se necesita más sustancia
para lograr el mismo efecto”. Al inicio,
el tratamiento requiere medicación, “la abstinencia no es fácil de manejar; trabajamos
con el psiquiatra del Hospital para que el paciente no sufra por la falta de
sustancia en el momento de transición”.
Liberarse de adicciones implica un proceso, “hay tiempos,
por ahí dejan de ir, no es fácil lograr continuidad”.
Reconocer una adicción, aun visibles los síntomas, no es
simple, “hay que querer darse cuenta; es un tema muy doloroso para la familia,
suele negarse”. En general, “son las
mamás las que se dan cuenta”.
Riesgos
En el caso de adictos menores de edad, una primera
dificultad para abordar el tratamiento se da en que generalmente han abandonado
la escolaridad, “la soledad es una de las variables que se mantienen
constantes”. También, “el vacío de contención familiar, la exacerbación por
conocer cosas, la anticipación”.
Esta anticipación, señala Álvarez, “lleva a que en la
actualidad un chico de diez años sea visto como un preadolescente cuando no lo
es: dicen que los chicos están apurados pero somos nosotros los adultos los que
estamos apurados”.
Y así, avance informático mediante, “en la actualidad se han
perdido etapas evolutivas, los niños ya
no juegan cuando el juego es una etapa de simbolización de un montón de
situaciones”. Chicos de 12 y 13 años son expuestos en el
espacio de la nocturnidad con personas adultas.
Alcohol y
energizantes
Las causas para caer en adicciones son varias, “tenemos que
ver que somos una sociedad de consumo y en esto de consumir muchas veces
habilitamos algunos espacios que no son demasiado saludables para los chicos”.
Básicamente, puntualiza Álvarez, “estoy hablando del alcohol, es la puerta de
entrada a todas las demás adicciones; no todos los chicos toman y no es normal
que se alcoholicen, si pasa esto hay un problema (...) “no es una apiolada; no nos acostumbremos”
Más allá de una futura adicción, “el hígado, el regulador de
todo el sistema, no está formado hasta los 18 años”. No es el único riesgo, “el hospital Italiano
informa hoy de personas de entre 20 y 30 años con infarto de miocardio; se lo
debemos al alcohol, cocaína, y energizantes de venta libre”. Se trata de un estimulante, “equivale a 20
pocillos de café; desde los CPA y desde el Ministerio de Salud venimos pidiendo
para que no sean de venta libre”.
En esta naturalidad de consumir alcohol, “creo que la tele
tiene mucho que ver; está la impronta de que el que consume alcohol es canchero”.
Psicofármacos
En la población adulta, Álvarez detecta el riesgo de
adicciones en los psicofármacos, “para dormir, para despertarse, para
mantenerse, para sostenerse”. No es la
solución adecuada, “ante un determinado conflicto uno lo tiene que solucionar a
priori con psicofármacos pero después hay que hacer otros tratamientos para
estar estructuralmente bien ante lo que pasa”.
La permisividad prevalece, “el tema de los límites complica
un poco a los adultos”. Ante una falta,
“no hay sanciones”. Y en el caso de
surgir sanciones fuera del hogar, ocurre habitualmente que se sale en defensa del sancionado, “paran
a un chico menor de edad en moto y sin casco y el papá se enoja; ¿qué percibe
el chico?, algo está mal”.
Acceso a las drogas
Con ingreso por el alcohol, la actual accesibilidad a la
droga lleva a un mayor consumo y a un ingreso que se registra a edades menores,
“ahora se da a los 13 o 14 años, hay mucha más oferta; no es tan complicado
conseguir marihuana o cocaína”.
Si bien el consumo no llega a los registros del conurbano
bonaerense, las estadísticas del CPA muestran un aumento, aun cuando “que un
solo chico consuma es grave; no me conforma no tener la situación del
conurbano”, marca Álvarez.
Lo importante, “animar a los chicos que consumen a pedir
ayuda; hay que saber lo que está pasando, lo primero es hablar; es una
enfermedad que genera mucha soledad; pedir ayuda es lo más importante y lo más
difícil”, aseguró.
