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sábado, 30 de octubre de 2010

Adicciones. “No hay soluciones mágicas”, afirmó Álvarez desde el CPA


Desde el Centro de Prevención subrayan la importancia de pedir ayuda
Capitán Sarmiento
Con ingreso por el alcohol, la actual accesibilidad a 
la droga lleva aun mayor consumo
El Centro de Prevención de las Adicciones (CPA), con sede en Aristóbulo del Valle y Moreno, es uno de los 184 centros de atención gratuita existentes en territorio bonaerense destinados a la prevención, atención de pacientes en consultorios externos y derivación a comunidades terapéuticas.   

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Al frente del CPA local, Cecilia Álvarez comentó sobre aspectos a atender en la prevención y tratamiento de las adicciones.  “Las patologías sociales, como la violencia y  la drogadicción, deben encararse con un enfoque interdisciplinario; no hay soluciones mágicas”, advierte Álvarez, psicóloga. 
La frase recurrente, ‘yo dejo cuando quiero’, es irrealizable,  debido a que “la dependencia no es sólo psicológica, sino del sistema nervioso, que hace que la persona necesite esa sustancia”.  Las sustancias adictivas, remarca Álvarez,  tienen otra particularidad, “el nivel de tolerancia: a medida que el tiempo pasa se necesita más sustancia para lograr el mismo efecto”.  Al inicio, el tratamiento requiere medicación, “la abstinencia no es fácil de manejar; trabajamos con el psiquiatra del Hospital para que el paciente no sufra por la falta de sustancia en el momento de transición”. 
Liberarse de adicciones implica un proceso, “hay tiempos, por ahí dejan de ir, no es fácil lograr continuidad”. 
Reconocer una adicción, aun visibles los síntomas, no es simple, “hay que querer darse cuenta; es un tema muy doloroso para la familia, suele negarse”.  En general, “son las mamás las que se dan cuenta”.
Riesgos
En el caso de adictos menores de edad, una primera dificultad para abordar el tratamiento se da en que generalmente han abandonado la escolaridad, “la soledad es una de las variables que se mantienen constantes”. También, “el vacío de contención familiar, la exacerbación por conocer cosas, la anticipación”.
Esta anticipación, señala Álvarez, “lleva a que en la actualidad un chico de diez años sea visto como un preadolescente cuando no lo es: dicen que los chicos están apurados pero somos nosotros los adultos los que estamos apurados”. 
Y así, avance informático mediante, “en la actualidad se han perdido etapas evolutivas,  los niños ya no juegan cuando el juego es una etapa de simbolización de un montón de situaciones”.   Chicos de 12 y 13 años son expuestos en el espacio de la nocturnidad con personas adultas.
Alcohol y energizantes
Las causas para caer en adicciones son varias, “tenemos que ver que somos una sociedad de consumo y en esto de consumir muchas veces habilitamos algunos espacios que no son demasiado saludables para los chicos”. Básicamente, puntualiza Álvarez, “estoy hablando del alcohol, es la puerta de entrada a todas las demás adicciones; no todos los chicos toman y no es normal que se alcoholicen, si pasa esto hay un problema (...)  “no es una apiolada; no nos acostumbremos”
Más allá de una futura adicción, “el hígado, el regulador de todo el sistema, no está formado hasta los 18 años”.  No es el único riesgo, “el hospital Italiano informa hoy de personas de entre 20 y 30 años con infarto de miocardio; se lo debemos al alcohol, cocaína, y energizantes de venta libre”.  Se trata de un estimulante, “equivale a 20 pocillos de café; desde los CPA y desde el Ministerio de Salud venimos pidiendo para que no sean de venta libre”.    
En esta naturalidad de consumir alcohol, “creo que la tele tiene mucho que ver; está la impronta de que el que consume alcohol es canchero”. 
Psicofármacos
En la población adulta, Álvarez detecta el riesgo de adicciones en los psicofármacos, “para dormir, para despertarse, para mantenerse, para sostenerse”.  No es la solución adecuada, “ante un determinado conflicto uno lo tiene que solucionar a priori con psicofármacos pero después hay que hacer otros tratamientos para estar estructuralmente bien ante lo que pasa”. 
La permisividad prevalece, “el tema de los límites complica un poco a los adultos”.  Ante una falta, “no hay sanciones”.  Y en el caso de surgir sanciones fuera del hogar, ocurre habitualmente  que se sale en defensa del sancionado, “paran a un chico menor de edad en moto y sin casco y el papá se enoja; ¿qué percibe el chico?, algo está mal”. 
Acceso a las drogas
Con ingreso por el alcohol, la actual accesibilidad a la droga lleva a un mayor consumo y a un ingreso que se registra a edades menores, “ahora se da a los 13 o 14 años, hay mucha más oferta; no es tan complicado conseguir marihuana o cocaína”.  
Si bien el consumo no llega a los registros del conurbano bonaerense, las estadísticas del CPA muestran un aumento, aun cuando “que un solo chico consuma es grave; no me conforma no tener la situación del conurbano”, marca Álvarez.  
Lo importante, “animar a los chicos que consumen a pedir ayuda; hay que saber lo que está pasando, lo primero es hablar; es una enfermedad que genera mucha soledad; pedir ayuda es lo más importante y lo más difícil”, aseguró.