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domingo, 5 de septiembre de 2010

Río Areco. Alteración del equilibrio y comportamiento de las aguas


El vecino Fernández advierte sobre las modificaciones que acarreará la instalación de Qué Rico
San Antonio de Areco
La línea blanca que dejó el nivel de agua
evidencia la presencia de cal
Roberto Fernández, vecino veterinario de profesión, está siempre preocupado por cuestiones ambientales y, en especial, por el estado del Río Areco. Lleva tiempo realizando análisis en forma particular, ya que el laboratorio donde trabaja le permite usar sus instalaciones para este tipo de ensayos. Teniendo en cuenta la información que ha ido recogiendo, se lo consultó para que diera su opinión sobre el estado del Río y las consecuencias que podría traer el funcionamiento de la planta de faenamiento de aves Qué Rico, que se está construyendo en Carmen de Areco, muy cerca del Río, tanto en la alteración del equilibrio del ambiente como en el comportamiento de las aguas en una inundación. 

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Fernández señaló que una perturbación en el ambiente genera un desequilibrio que puede llevar entre 50 a 100 años recuperar, “los equilibrios ambientales se basan en conservar las constantes fisicoquímicas y la relación entre las poblaciones”. Sobre el primer punto, es decir las constantes fisicoquímicas, expresó, “cualquier industria que se instale va a liberar efluentes, ese efluente puede tener su tratamiento pero las leyes indican un grado de tolerancia, por ejemplo de los sedimentos que puede volcar, 1 miligramo de sólidos sedimentables en dos horas no nos hace nada, el problema es la frecuencia, dos horas, más dos horas, un año, quince años. Además estamos hablando de 1 miligramo por litro, ¿y en un millón de litros?”, se preguntó Fernández.
Su preocupación es que aunque el frigorífico haga las cosas bien va a traer un mayor deterioro de las aguas del Río, salvo que se decidieran a utilizar un sistema más moderno que es no volcar el agua al ambiente sino reciclarla y volverla a utilizar, y lo mismo con los sedimentos orgánicos que pueden ser usados como abonos orgánicos.
Problemas ya existentes en el Río
Fernández recordó que en este momento el Río tiene problemas porque diariamente “se puede observar la presencia de sustancias oleosas y materia orgánica proveniente de algún establecimiento, quizá no radicado en el partido, una concentración de animales, puede ser un feed lot o un tambo, esto implica una cantidad de bacterias en el agua que no permiten las actividades acuáticas directas”, ya que la normativa fija para esas actividades un límite de bacterias coliformes que se supera en este momento.
Otra alteración que nota Fernández es la presencia de una enorme cantidad de algas que nunca antes había visto, un fenómeno que respondería a la presencia de una sustancia que estimula su desarrollo, como podrían ser los detergentes que están compuestos por fósforos, “los fósforos o fosfatos son fertilizantes, caen y se multiplican las algas en forma desmesurada como está pasando”,  esta población de algas morirá naturalmente en forma masiva y su muerte producirá un proceso degradativo muy intenso que consumirá el oxígeno y puede generar la muerte de los peces. “A su vez la falta de oxigeno hace que se desarrollen bacterias anaeróbicas que  viven del dióxido de carbono y que continúan el proceso de descomposición y generan sustancias con olores muy fuertes, como el gas metano por ejemplo”:
“Todos sus sedimentos nos van a llegar”
En la cuestión de la instalación de Qué Rico, Fernández señaló que la problemática sería también el volumen de trabajo, que incluso según lo que anuncia el cartel que está en el predio, sería más elevado que el que habían señalado en un principio. “La gran cantidad de agua que se va a mover es muy importante en la frecuencia del tiempo, todos sus sedimentos nos van a llegar”, esto incluso con los efluentes  tratados.
Fernández aclaró, “nadie quiere que la planta no se instale, ni que la gente no trabaje, pero que se haga más que segura”. 
Qué va a pasar en la próxima inundación
El vecino también señaló otra problemática probable relacionada con las inundaciones, ya que el frigorífico estará ubicado en una zona inundable por lo que el predio deberá ser elevado muchos metros para que la planta no quede bajo agua, “cada metro de tierra que ubiquen es 1 metro cúbico más de agua para nuestra casa”, advirtió.
“El predio de Qué Rico es inundable, cuando el Río Areco crece el agua ocupa todo el terreno del frigorífico, para que ellos no vean interrumpida su actividad tendrán que elevarlo, lo que implicaría que miles de metros cúbicos de agua que antes se ubicaban en ese lugar generarían una corriente más fuerte que va a llegar hasta acá, un volumen de agua que se desplazará Río abajo al no poder ubicarse en el lugar que se ubicaba hasta que fue elevado”, advirtió




Fenómeno de biomagnificación
Como ejemplo del fenómeno de biomagnificación, Roberto Fernández señaló que es normal que los frigoríficos o criaderos de animales utilicen mercuriales como antisépticos, lo que implica liberar moléculas de mercurio al agua que se unen al fitoplancton que consume el zooplancton, que a su vez consume un pequeño pez que al aumentar de tamaño consume más y por lo tanto también incorpora más moléculas de mercurio, pez que alimenta a peces de mayor tamaño que necesitan un buen número de pequeños peces por lo que incrementan su consumo de moléculas de mercurio,  son  pescados  y consumidos por el hombre.
También ejemplificó con las aflatoxinas que son microtoxinas producidas por hongos aspergilus, que se pueden desarrollar dentro de los silos de maíz, “la aflatoxina no se degrada, ese maíz va a licoreras, los residuos van al río, los peces lo llevan en su cuerpo, son pescados, se hace harina de pescado con ellos y con eso alimentos balanceados para pollos o novillos y finalmente las recibimos nosotros como cancerígeno hepático principalmente, esto es biomagnificación”.


Peces muertos
Acerca de la aparición de peces muertos desde el mes de julio pasado, Roberto Fernández consideró que la causa no serían las bajas temperaturas combinadas con menor cantidad de oxígeno en el agua y poco caudal, sino la presencia de cal que les obstruye las branquias y les impide respirar.
“Es un fenómeno que se repite, como en junio de 2007”. En ambos casos se halló un pH más elevado y el agua pintaba de blanco lo que cubría –en la foto del Puente Viejo se distingue claramente una línea blanca que dejó el nivel del agua-. Normalmente el pH de las aguas del Río es de alrededor de 8.3 y cuando se dio la mortandad de peces se elevó a alrededor de 9.5, “quiere decir que el agua está más alcalina y esa modificación afecta”, señaló, los análisis mostraron que las sales se mantienen igual, lo mismo que el oxígeno, “pero el agua tiene una sustancia que les impermeabiliza las branquias impidiendo la respiración, esa sustancia. Es cal. Esa cal se vuelca en la planta depuradora de líquidos de Carmen de Areco para ocultar la descomposición orgánica”.