Leyeron
una carta y repartieron folletos
San
Antonio de Areco
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| Más de cien vecinos asistieron a |
Más de cien vecinos, que todavía sufren las
consecuencias de la inundación que en diciembre de 2009 provocó el desborde de
las aguas del Río Areco, asistieron a la Sesión Ordinaria de Concejo Deliberante que se llevó a cabo el lunes 20 de septiembre.
Los concejales
decidieron por unanimidad alterar el Orden del Día de la reunión y permitieron
que Marina Ríos, moradora del barrio Amespil, leyera una carta de Isabel
Cipollat, también vecina de ese Barrio, que describe con detalles los padecimientos de
los afectados por la creciente del Río.
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Luego,
como consecuencia de la misma medida, el Cuerpo trató todos los temas referidos
específicamente a las inundaciones, fundamentalmente las modificaciones a la Ordenanza 3581 que regula los rellenos, las divisiones y subdivisiones de
terrenos y el tipo de nuevas construcciones en la zonas alcanzadas por la
inundación de diciembre pasado.
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Muchos de
los vecinos debieron seguir la
marcha de la sesión desde el patio por falta
de
lugar en el recinto
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Los
vecinos inundados -muchos de ellos debieron seguir la marcha de la sesión desde
el patio por falta de lugar en el recinto-
repartieron un folleto titulado: Cuando
las aguas bajan turbias, y comentaron que van a continuar cada domingo con las reuniones en el Puente Viejo
y que el 3 de octubre van a movilizarse hacia el costado de la Ruta Nacional 8, sin corte de calzada, para entregar estos volantes a las personas
que transiten por esa vía.
Carta leída en el recinto del Concejo Deliberante
Noche
negra
Sé que eran bastantes las personas que sobre
los techos lloraban su angustia en silencio, como el mismo silencio de aquella
noche de incertidumbre y agua quieta, mientras abajo y adentro de sus casas
todo se movía cual danza en la oscuridad. Estaban agobiados, tristes,
asustados; se preguntaban mirándose a los ojos con apenas la luz de una lámpara
o de una pequeña linterna, ¿qué pasaría mañana?
Allí, solo estaban, esperando que el día les
mostrara una nueva imagen realmente inimaginable.
Hombres y mujeres acompañándose en el dolor de
no querer dejar lo que tanto les había costado conseguir con sacrificio, sudor
y tal vez… con lágrimas.
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Los
concejales permitieron a la vecina Isabel Cipollat
leer una carta en el recinto
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Solo hay que haberlo vivido para comprender al
otro, solo hay que haber tirado recuerdos dentro de esas bolsas negras que
repartían (para esa intención), como quien tira basura y no toda una vida.
Solo quien ahora ve las marcas del agua
podrida en las paredes que aún siguen brotando a pesar de haber sido pintadas y
la ropa desparramada por no tener dónde guardarla (si es que les quedó algo),
puede comprender el temor de tener que vivir una nueva inundación.
Las manos dolían gracias al cloro que limpiaba
lo recuperado, el corazón latía fuerte cuando en las fotos no se podía
distinguir a quienes estaban allí perpetuados, para desaparecer en unos
minutos, como así también los títulos de estudios, los papeles de las casas,
los libros, los documentos y ver cómo nuestros hijos con tristeza juntaban sus
juguetes embarrados y veían cómo los metían en esas bolsas negras, como la
situación en que estaban viviendo, además de quedar sin nada, eran llevados a
un gimnasio sin sus padres o los ancianos que sabían que jamás recuperarían lo
perdido.
¿Tiene o no tiene sentido enojarse, discutir,
hacer notas, ir al Concejo Deliberante e insistir por una pronta solución?
¿Tiene o no tiene sentido sentir miedo cuando
llueve o el cielo se ilumina con los relámpagos y sus truenos parecen alarmas
en nuestros corazones?
Señores: los hemos elegido como los mejores de
este pueblo para representarnos; ¡ayúdennos!, sé que no pueden ponerse en
nuestro lugar si no lo han vivido, pero antes de esta tragedia nadie los
molestó, nadie alzó la voz, nadie mandó cartas. Ahora es el momento de hacerle
ver a la gente que ahí están, sentados en un lugar que se ganaron porque todos
los creímos eficientes, maduros y unidos por el pueblo.
A la hora de un caso tan especial no debería
existir tanto enojo y discusión entre ustedes.
La palabra autoconvocados nos unió, nos
fortaleció pensando que de ese recinto, (también siendo nuestro), saldrían
respuestas favorables a nuestros pedidos de ayuda, nadie obligó a nadie y creo
que cada vez vamos a ser más que pidan una solución.
Basta de techos convertidos en piso, basta de
casas convertidas en piletas de natación, basta de gente repartiendo comida,
agua y ropa como en una guerra.
María Isabel Cipolat S A. de Areco, 17–09-2010
DNI 11.634.690
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