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viernes, 24 de septiembre de 2010

Fuerte presencia de vecinos en el Concejo Deliberante


Leyeron una carta y repartieron folletos

San Antonio de Areco
Más de cien vecinos asistieron a la Sesión del lunes 20
Más de cien vecinos, que todavía sufren las consecuencias de la inundación que en diciembre de 2009 provocó el desborde de las aguas del Río Areco, asistieron a la Sesión Ordinaria de Concejo Deliberante que se llevó a cabo el lunes 20 de septiembre.
  Los concejales decidieron por unanimidad alterar el Orden del Día de la reunión y permitieron que Marina Ríos, moradora del barrio Amespil, leyera una carta de Isabel Cipollat, también vecina de ese Barrio,  que describe con detalles los padecimientos de los afectados por la creciente del Río.

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  Luego, como consecuencia de la misma medida, el Cuerpo trató todos los temas referidos específicamente a las inundaciones, fundamentalmente las modificaciones a la Ordenanza 3581 que regula los rellenos, las divisiones y subdivisiones de terrenos y el tipo de nuevas construcciones en la zonas alcanzadas por la inundación de diciembre pasado.
Muchos de los vecinos debieron seguir la
 marcha de la sesión desde el patio por falta
 de lugar en el recinto
  Los vecinos inundados -muchos de ellos debieron seguir la marcha de la sesión desde el patio por falta de lugar en el recinto-  repartieron un folleto titulado: Cuando las aguas bajan turbias, y comentaron que van a continuar cada  domingo con las reuniones en el Puente Viejo y que el 3 de octubre van a movilizarse hacia el costado de la Ruta Nacional 8, sin corte de calzada, para entregar estos volantes a las personas que transiten por esa vía.

Carta leída en el recinto del Concejo Deliberante
Noche negra
Sé que eran bastantes las personas que sobre los techos lloraban su angustia en silencio, como el mismo silencio de aquella noche de incertidumbre y agua quieta, mientras abajo y adentro de sus casas todo se movía cual danza en la oscuridad. Estaban agobiados, tristes, asustados; se preguntaban mirándose a los ojos con apenas la luz de una lámpara o de una pequeña linterna, ¿qué pasaría mañana?
Allí, solo estaban, esperando que el día les mostrara una nueva imagen realmente inimaginable.
Hombres y mujeres acompañándose en el dolor de no querer dejar lo que tanto les había costado conseguir con sacrificio, sudor y tal vez… con lágrimas.
Los concejales permitieron a la vecina Isabel Cipollat 
leer una carta en el recinto
Solo hay que haberlo vivido para comprender al otro, solo hay que haber tirado recuerdos dentro de esas bolsas negras que repartían (para esa intención), como quien tira basura y no toda una vida.
Solo quien ahora ve las marcas del agua podrida en las paredes que aún siguen brotando a pesar de haber sido pintadas y la ropa desparramada por no tener dónde guardarla (si es que les quedó algo), puede comprender el temor de tener que vivir una nueva inundación.
Las manos dolían gracias al cloro que limpiaba lo recuperado, el corazón latía fuerte cuando en las fotos no se podía distinguir a quienes estaban allí perpetuados, para desaparecer en unos minutos, como así también los títulos de estudios, los papeles de las casas, los libros, los documentos y ver cómo nuestros hijos con tristeza juntaban sus juguetes embarrados y veían cómo los metían en esas bolsas negras, como la situación en que estaban viviendo, además de quedar sin nada, eran llevados a un gimnasio sin sus padres o los ancianos que sabían que jamás recuperarían lo perdido.
¿Tiene o no tiene sentido enojarse, discutir, hacer notas, ir al Concejo Deliberante e insistir por una pronta solución?
¿Tiene o no tiene sentido sentir miedo cuando llueve o el cielo se ilumina con los relámpagos y sus truenos parecen alarmas en nuestros corazones?
Señores: los hemos elegido como los mejores de este pueblo para representarnos; ¡ayúdennos!, sé que no pueden ponerse en nuestro lugar si no lo han vivido, pero antes de esta tragedia nadie los molestó, nadie alzó la voz, nadie mandó cartas. Ahora es el momento de hacerle ver a la gente que ahí están, sentados en un lugar que se ganaron porque todos los creímos eficientes, maduros y unidos por el pueblo.
A la hora de un caso tan especial no debería existir tanto enojo y discusión entre ustedes.
La palabra autoconvocados nos unió, nos fortaleció pensando que de ese recinto, (también siendo nuestro), saldrían respuestas favorables a nuestros pedidos de ayuda, nadie obligó a nadie y creo que cada vez vamos a ser más que pidan una solución.
Basta de techos convertidos en piso, basta de casas convertidas en piletas de natación, basta de gente repartiendo comida, agua y ropa como en una guerra.

María Isabel Cipolat                            S A. de Areco, 17–09-2010
DNI 11.634.690